
Después de disfrutar una comida, es fácil caer en rutinas que parecen inofensivas pero que pueden perjudicar seriamente tu digestión. Como suele decirse, "no deberías irte a la cama justo después de cenar", y aunque hay algo de razón en ello, los tiempos son mucho más complejos. Según la Clínica Cleveland (Estados Unidos), la digestión puede tardar entre 1 hora y 20 minutos hasta 4 horas en completarse de manera óptima.
Fumar, mascar chicle y sufrir estrés: El tabaco se relaciona con la aparición de úlceras en las mucosas gástricas y mascar chicle de forma habitual puede causar que ingiramos aire y dificultar el proceso de digestión. El estrés y la ansiedad pueden producir lo que se conoce como gastritis nerviosa y reflujo gástrico, por lo que se recomienda que hagas ejercicios de relajación. Tómate un tiempo, ten un diario de gratitud y verás la diferencia.
Hacer ejercicio después de comer: Trate de esperar 2-3 horas para realizar tu rutina de ejercicio. Si en cambio, comiste algo pequeño como un pedazo de fruta puedes hacer su rutina a los 30 minutos.
¿La siesta es una enemiga de la digestión? Sobre echarse una 'cabezadita' después de comer, las opiniones son dispares. Si nos echamos justo inmediatamente después de las comidas, no facilitamos para nada el proceso que hace el estómago. Recomiendo que, si lo hacemos, usemos unos cojines para mantenernos reclinados y evitar el reflujo. No tiene por qué afectar a todo el mundo, pero en principio las personas con problemas de estómago del estilo hernia de hiato o enfermedad por reflujo no deben recostarse inmediatamente después. Pero si una persona hace la siesta y no se nota molestias, puede que no sea malo.
Beber mucha agua fría: Si lo consideras necesario, puedes beber un par de sorbos de agua, pero es mejor hacerlo 1 hora después de comer.
Médico cirujano y Magíster en Medicina Natural por la Sociedad Española de Medicina Holística. Miembro de la Sociedad Peruana de Hipertensión. Fundador del Instituto Bien de Salud