
En los últimos días, la presencia en redes sociales de grupos de jóvenes que se disfrazan de animales y se autodenominan therians se ha viralizado, generando inquietud entre padres de familia y debate en distintos sectores.
Videos difundidos en plataformas como TikTok, Instagram y Twitch muestran a adolescentes reunidos en parques usando máscaras y desplazándose como perros o gatos. La escena abrió preguntas: ¿es una moda pasajera?, ¿una forma de expresión identitaria?, ¿o un trastorno?
El psicoterapeuta Pedro Ponce, en declaraciones a la Agencia Andina, explicó los alcances del fenómeno desde una perspectiva psicológica.

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Según el especialista, los therians son personas que se identifican con un animal desde una dimensión interna o espiritual. El término proviene del griego theríon, que significa animal o bestia.
Ponce indicó que la palabra comenzó a circular en comunidades en línea desde la década de 1990, aunque la identificación simbólica con animales ha estado presente a lo largo de la historia.
En diversas culturas ancestrales, figuras como los chamanes se vinculaban espiritualmente con animales considerados de poder, como el oso, el águila o el lobo, dentro de sus cosmovisiones.
El especialista invitó a analizar el concepto de “moda” desde la psicología. Explicó que la moda no se limita a la imitación superficial, sino que puede ser una vía para pertenecer y sentirse aceptado dentro de un grupo.
Comparó estas prácticas con quienes asisten a convenciones de cómic disfrazados de superhéroes o participan en ferias temáticas adoptando determinadas estéticas. En estos casos, el atuendo cumple una función de integración social.
En el contexto actual, la exposición masiva en redes sociales ha amplificado la visibilidad de los therians y ha convertido el término en tendencia digital.
Una de las principales preocupaciones de los padres es si la identidad therian constituye una enfermedad mental.
De acuerdo con el psicoterapeuta, el término “transespecie” no aparece en los manuales diagnósticos clínicos y la identidad therian no está tipificada como trastorno.
Para que una conducta sea considerada un trastorno debe generar disfuncionalidad significativa, es decir, afectar la vida académica, social o familiar, o implicar daño hacia uno mismo o hacia otros.
Mientras no exista ruptura con la realidad ni conductas peligrosas, no se trataría de un problema clínico.
El especialista señaló que el límite aparece cuando hay pérdida de contacto con la realidad o conductas de riesgo, como agresividad hacia otras personas, exposición imprudente a animales desconocidos o abandono de responsabilidades básicas.
Entre las señales que ameritan atención psicológica mencionó:
En esos casos, la intervención profesional se orienta a explorar qué necesidad emocional podría estar detrás de la conducta.
Ponce explicó que el término vulnerable no implica debilidad, sino mayor probabilidad de explorar este tipo de expresiones.
Señaló que los adolescentes, por encontrarse en una etapa de búsqueda intensa de identidad y pertenencia, pueden sentirse atraídos por este tipo de dinámicas.
Asimismo, indicó que algunas personas neurodiversas podrían encontrar en estos espacios una forma de regulación emocional y seguridad.
Más allá del fenómeno therian, el especialista advirtió sobre la exposición temprana a redes sociales.
Recomendó supervisión activa, acompañamiento en el consumo de contenido y fomentar el pensamiento crítico. También sugirió evitar reacciones violentas o humillantes frente a este tipo de conductas.
El mensaje a los padres es informarse, dialogar y observar señales de disfuncionalidad, manteniendo la responsabilidad y el cumplimiento de deberes como parte del equilibrio.
Periodista especializada en actualidad y tendencias. Bachiller en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Redactora en Popular. Interesada en temas relacionados con actualidad nacional e internacional, virales en tendencia y más.