
Para ayudar a las mujeres en todas las fases de la menopausia a evitar el aumento de peso no deseado, una obstetra y ginecóloga de Texas, la Dra. Mary Claire Haver, creó la dieta Galveston al identificar que los cambios hormonales propios de esta etapa influyen en el metabolismo y en la acumulación de grasa corporal.

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La perimenopausia es el periodo de transición previo a la menopausia y puede durar entre seis y diez años antes del último ciclo menstrual. Durante esta etapa, las fluctuaciones hormonales pueden provocar aumento de peso, inflamación y cambios. La dieta Galveston surge como una respuesta a estas alteraciones, enfocándose en mejorar la salud metabólica sin recurrir a dietas restrictivas.
A diferencia de otros planes alimenticios, este método no se centra en contar calorías. En su lugar, propone una estructura basada en hábitos alimentarios sostenibles y en la reducción de la inflamación.
El plan se basa en tres componentes fundamentales:
La dieta de Galveston no se enfoca en contar calorías. Más bien, recomienda a sus adherentes que adopten el ayuno intermitente. Aconseja el enfoque 16:8, en el que todas las calorías se consumen dentro de una ventana de ocho horas. Por ejemplo: tu último alimento sería a las 6 p. m. y no comes nada hasta la siguiente comida que sería el desayuno a las 10 a. m.
En cuanto a los alimentos recomendados, la dieta de Galveston es paralela a la dieta mediterránea. La ciencia respalda constantemente la dieta mediterránea como el mejor régimen de alimentación para la prevención de enfermedades y la salud en general.
En contraste, se aconseja limitar el consumo de alcohol, aceites de cocina inflamatorios, comida frita y harinas refinadas.
Médico cirujano y Magíster en Medicina Natural por la Sociedad Española de Medicina Holística. Miembro de la Sociedad Peruana de Hipertensión. Fundador del Instituto Bien de Salud