
Un gato fue sorprendido por las autoridades de Panamá cuando intentó ingresar a la cárcel con varios envoltorios de droga atados al cuerpo. De acuerdo a la policía panameña, el animal había sido entrenado por los presos para ingresar los narcóticos debido a su tamaño y agilidad.
El insólito hecho fue registrado en la cárcel Nueva Esperanza, ubicada en la provincia caribeña de Colón, a 80 kilómetros del norte de la Ciudad de Panamá. La mascota fue interceptada por los agentes cuando se dirigía al centro penitenciario.
El gato poseía diversos paquetes atados al cuerpo, lo que llamó la atención de las autoridades al exterior de la cárcel. Según las investigaciones, el felino transportaba crack, marihuana y cocaína.
“El animal tenía una tela amarrada al cuello que mantenía dos envoltorios” con “materia vegetal, cuatro envoltorios forrados de plástico transparente de polvo blanco y otro con hojas”, explicó Andrés Gutiérrez, director general del Sistema Penitenciario panameño.
La Fiscalía de Drogas de Colón y Guna Yala informó que se iniciaron las “investigaciones por la utilización de animales para el traspaso de sustancias ilícitas”, en tanto, el gato fue entregado a una fundación defensora de los animales.
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