Hombre que perdió su trabajo y vivió en la calle por la pandemia se compró una casa y un carro

Nunca se rindió. Carlos Gomes enfrentó una grave crisis económica que lo llevo a vivir en la calle y trabajar de reciclador, pero con su esfuerzo fue contactado por una empresa, ahorro y pudo salir adelante.

En Brasil, uno de los países más azotados por la COVID-19, Carlos Gomes perdió su empleo lo cual lo dejó con muchas deudas sumándose una crisis familiar.

En Brasil, uno de los países más azotados por la COVID-19, Carlos Gomes perdió su empleo lo cual lo dejó con muchas deudas sumándose una crisis familiar.

Fuente: Upsocl - Crédito: Composición el Popular
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Nunca se rindió. La pandemia del coronavirus trajo muchos estragos económicos a todos los países sin ninguna excepción pues como medidas de contingencia se empezó a despedir colaboradores, cerró negocios, las cuarentenas entre otros.

En Brasil, uno de los países más azotados por la COVID-19, Carlos Gomes perdió su empleo lo cual lo dejó con muchas deudas sumándose una crisis familiar cayendo en una completa desgracia y quiebre económico que lo dejo en la calle, pero jamás se dio por vencido.

Este hombre de 57 años solía sustentar su hogar sin complicaciones, no era rico, pero, lograba solventar sus gastos. El trabajo como técnico mecánico por mas de 25 años en una conocida empresa brasileña, sin embargo, por los escándalos de corrupción en los que se vio envuelta, despidió a varios de sus trabajadores comenzando por los de abajo.

Carlos no tenía muchos ahorros por lo que el futuro no se veía muy bien. Tras acumulas deudas se quedo en la calle sin un sitio donde poder dormir. Así que tuvo que refugiarse la Defensoría Pública del estado de Rio de Janeiro donde juntaba latas y luego las vendía ganando algo de 7 dólares al día.

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Pero, todo se complicó más con la llegada de la pandemia del SARS-CoV-2, sin embargo, al menos llegó a recibir una Bolsa Familiar que dio el estado, 91 reales mensuales, con lo que pudo comprar un desayuno y algunos libros.

Es así que se hizo conocido entre los funcionarios del edificio pues todos los días lo veían educado e intelectual ya que siempre tenía a la mano un libro. Hasta que un día le ofrecieron integrar el programa "Acelerando la escolarización" donde estudió Administración de Empresas, le donaron un tablet y un celular para hacerlo mas fácil.

Tiempo después, una empresa lo contactó para ser calderero industrial, con un sueldo de poco más de 900 dólares, además de un 30% de compensación de insalubridad por estar expuesto a agentes nocivos. Con lo que Carlos pudo comprar una vivienda e incluso comprarse un auto.

Su vivencia lo volvió más fuerte y espera que su historia motive a sus compañeros que conoció en la calle pues todo esta en poner constancia y esfuerzo cada día.

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