¿Cómo adecuar la implementación del Plan Lector en la enseñanza?

Especialista da una serie de consejos a los docentes para aprovechar los libros del Plan Lector y promover el hábito de la lectura entre sus estudiantes.

El buen habito de la lectura

El buen habito de la lectura

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La promoción del hábito de la lectura trae sin duda beneficios que durarán toda la vida: mejora el vocabulario, la comprensión, el procesamiento de información, estimula la imaginación, apoya el desarrollo cognitivo y genera espacios de sana diversión. Tiene un impacto positivo también a nivel emocional, pues disfrutar de la lectura genera bienestar a personas de cualquier edad y puede convertirse en un catalizador social, facilitando conversaciones y habilidades interpersonales.

Sin embargo, esta puede ser una tarea compleja para los docentes, especialmente en tiempos de clases virtuales y pantallas múltiples. Por eso, Diana Nolis, especialista de Ediciones Corefo, da estos consejos a los docentes, con los que pueden aprovechar mejor el Plan Lector.

Aprende a motivar. Este será siempre el primer gran reto. No se trata de obligarlos a leer, sino de compartir con ellos la pasión por la lectura; hacerles comprender todo lo que un libro puede ofrecer. La labor del docente no debe limitarse a la transmisión de conocimientos o, en este caso, a desarrollar la comprensión lectora. También debe motivar a los estudiantes a ser mejores alumnos y participar en su propio desarrollo.

Aprovecha el internet. La información está hoy disponible a tan solo un clic. Esto es algo que los alumnos conocen y puede ser aprovechado en clase para despertar el interés en un autor o libro específico. Si el alumno busca información y aprende más sobre un libro o su escritor, es más probable que se interese en leerlo. En YouTube, por ejemplo, existe un gran movimiento de booktubers, dirigido a jóvenes. Se trata de creadores de videos que hablan sobre libros y cuentan con millones de seguidores.

Involucra a los padres de familia. Los niños aprenden mejor con el ejemplo. Si la familia tiene el hábito de la lectura, es más probable que el estudiante lo adopte también. El docente puede conversar con los padres para que implementen un tiempo de lectura familiar en el que todos compartan esta actividad.

Genera comunidad. La lectura es un acto solitario, pero el gusto por leer es algo que se puede compartir. Los alumnos pueden reunirse de manera virtual para conversar sobre el libro que estén leyendo, dar opiniones, gustos y disgustos. Es importante que todos aprendan a expresar su propia opinión de manera respetuosa.

Atento a sus avances. Si bien es importante cumplir con los tiempos y tareas asignadas, leer un libro completo puede ser un gran reto para un niño si no lo ha hecho antes. Por eso, es importante no esperar hasta el último día para consultar a los niños cómo van avanzando con su lectura y cuál es su opinión sobre el libro elegido. De este modo, se pueden encontrar soluciones en caso exista algún problema o simplemente el estudiante no tenga interés por ese libro.

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