
En ocasiones, los padres contribuyen a generar malos hábitos en sus hijos sin tomar conciencia de que estas costumbres, con el tiempo, pueden limitar su desarrollo físico y emocional.
Una conducta que no deben apoyar es la de permitirles dormir en su cama, así lloren, pataleen o hagan berrinches. Múltiples estudios revelan los efectos negativos de esta inapropiada rutina que no solo afecta a los niños, también a los padres.
En el caso de los adultos, por ejemplo, incrementa el riesgo de sufrir trastornos del sueño, que además de dañar su estado anímico, repercute en su productividad laboral, en su nivel de tolerancia al estrés y en su mayor predisposición a los cambios bruscos de humor.
Los efectos negativos tampoco son mínimos en los niños. Por lo general, aquellos que duermen con sus padres son inseguros, tímidos y les cuesta sociabilizar con las personas ajenas a su entorno cotidiano.
Ayude a su hijo a desarrollar una personalidad independiente. ¿Cómo? Quítele esta costumbre. Converse con él mientras se queda dormido o aproveche para contarle un cuento.
El niño debe aprender que es momento de descansar y debe hacerlo solo.
Dr. Max Zaidman (*)
* Médico pediatra de la clínica Ricardo Palma.
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