
Según la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), el efecto secundario más común de la vacuna del laboratorio Pfizer contra la COVID-19 es dolor en el brazo (80% de casos).
Hay otros síntomas como el cansancio, dolor de cabeza o muscular, y más raramente fiebre o cuadros alérgicos graves. No obstante, también se ha detectado inflamación de ganglios, un síntoma relacionado con el cáncer.
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De acuerdo con un artículo de The New York Times, la vacuna del laboratorio Moderna también genera ese efecto secundario. Un estudio sobre el medicamento, 11.6% de los pacientes informaron que los ganglios linfáticos inflamados aparecieron después de la primera dosis, y el 16 % reportaron que la hinchazón se dio después de la segunda.
La inflamación de ganglios es una respuesta a una alteración en el organismo y es común en el cáncer. Bultos aparecen en el cuello, arriba de la clavícula, debajo de los brazos o en la ingle.
La inflamación de los ganglios no necesariamente significa cáncer, pero tampoco es algo que se deba tomar a la ligera. Algunas instituciones médicas en Estados Unidos han advertido a las personas vacunadas contra el coronavirus que si el bulto en la axila que dura más de seis semanas después de la inoculación, es mejor ir al médico.
En el caso de las personas que tienen cáncer de mama, una recomendación es, si el cáncer está en una sola mama, vacunarse en el brazo opuesto para evitar problemas de inflamación. La razón es que esta aparece en el mismo lado donde se aplicó la inyección. Incluso podría ser factible vacunarse en la pierna.
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