Condenan a “madre diabólica” a cadena perpetua
El Colegiado “B” de la Cuarta Sala Penal para Reos en Cárcel condenó a cadena perpetua a Isabel Tello Chanduví, la “madre diabólica”, por asesinar con crueldad a su pequeña hija Pierina, de nueve años, en el interior de su vivienda de San Miguel, en noviembre del 2011.
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El Colegiado “B” de la Cuarta Sala Penal para Reos en Cárcel condenó a cadena perpetua a Isabel Tello Chanduví, la “madre diabólica”, por asesinar con crueldad a su pequeña hija Pierina, de nueve años, en el interior de su vivienda de San Miguel, en noviembre del 2011.
La mujer deberá pagar una indemnización de 40 mil soles en favor de los deudos de la menor. El tribunal explicó que por el delito de filicidio no se aplica la cadena perpetua, pero como en este caso Tello Chanduví actuó de forma cruel con Pierina, se le impuso la máxima pena.
Además, la sentenciada podrá solicitar la revisión de su condena cuando cumpla 35 años de prisión, el 18 de noviembre del 2046.
En el juicio oral se probó que el día del crimen la procesada golpeó a su hija hasta hacerla sangrar, le causó múltiples heridas cortantes y hematomas en el cuerpo. También le rapó el cabello, le cosió la boca y ultrajó hasta causarle la muerte por asfixia.
Los psicólogos determinaron que Isabel Tello tiene una personalidad sádica y disocial, era agresiva con la menor y nunca desarrolló el instinto maternal. Tampoco le permitía salir y cuando la presentaba se refería a ella como su empleada. Además, los testigos acusaron que ella maltrataba a su hija.
No acató orden judicial
La Sala consideró que la condenada no acató una orden judicial de Piura, que le prohibía acercarse a su hija. Violando tal disposición, la trajó a Lima.
Se determinó igualmente que Isabel Tello en ningún momento hizo algún esfuerzo por salvar a su hija y en lugar de llevarla al hospital, llamó a una amiga una hora después.
Para evadir su responsabilidad, trató de borrar las huellas del crimen bañando a su hija, luego la cubrió con una sábana para taparle los hematomas y limpió el piso de su vivienda para que no encuentren rastros de sangre.
La única que acudió al penal para solidarizarse con la “madre diabólica”, fue su consejera espiritual, que dijo que ella estaba arrepentida y no hay que juzgar a nadie.
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