“Chiquito” Rossel presentó a la niña de sus ojos

Basta que ella le diga: “Papi, te quiero”, para que Alberto Rossel quede reducido a un hombre de ojos inocentes, de voz tranquila, de manos gruesas, pero suaves.

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Pensó en dejar el boxeo.
Pensó en dejar el boxeo.

Basta que ella le diga: “Papi, te quiero”, para que Alberto Rossel quede reducido a un hombre de ojos inocentes, de voz tranquila, de manos gruesas, pero suaves. 

Así lo hace sentir Suzanne, la segunda hija de nuestro campeón mundial, niña especial que es su ángel, la que le ilumina los ojos y, además, la única que puede dejar K.O. a “Chiquito”.

Esto es parte de la vida de Rossel, quien nos cuenta su experiencia y, además, anécdotas increíbles antes de convertirse en campeón. Como cuando estuvo a punto de perder la vida en un avión y hasta las peripecias que pasó cuando trabajó en Estados Unidos.

Además, el Popular aprovechó el momento, para celebrar el cumpleaños número 37 del boxeador llevándole una torta. Antes de que sople las velitas, nos confesó su deseo: defender el título mundial de la categoría Minimosca de la AMB.

¿Cómo ha sido tu vida al lado de Suzanne, tu hija?

—Hubo un momento difícil, algo que a la familia la tomó por sorpresa. Gracias a Dios, Suzanne, dentro de sus capacidades especiales, es una niña muy lista que aprende muy rápido.

¿El momento más difícil que recuerdes?

—Cuando Suzanne nació, estaba con las defensas bajas, necesitaba que la operaran porque tenía una cardiopatía. En ese momento no tenía peleas y es cuando pienso en dejar el boxeo. 

¿Qué te hace cambiar de opinión?

—Algo me decía que siga adelante, que luche por mis sueños. En ese tiempo yo me recurseaba dando clases de boxeo en San Borja, pero eso no alcanzaba para nada. Con las justas tenía para los pasajes. Entonces, en el 2001 me fui a Estados Unidos.

Viajé con 20 dólares en el bolsillo. Cuando llegué a ese país, los oficiales me detuvieron y querían que regrese al Perú porque mi visa era de turista y no de trabajo. Tuve muchos problemas al inicio.

¿Y qué trabajos realizabas?

—Fui un mil oficios, trabajé de jardinero, cuidaba escuelas y hasta me metí en construcción civil. Mi rutina diaria era entrenar desde las cinco a las siete de la mañana. Luego me iba a trabajar hasta las cinco de la tarde. Terminaba muerto. Pero yo me decía: “No he venido a trabajar, tengo un sueño”. 

¿Alguna experiencia que te haya marcado?

—Cuando viajé de Sudáfrica a Lima, en pleno vuelo empecé a sentirme mal, tenía más de 40 grados de fiebre. Sentía escalofríos y sudaba frío. Casi me muero en el avión. En Lima me diagnosticaron neumonía. Estuve alejado del boxeo más de un año, recuperándome.

¿Participarías en un programa concurso?

—Me propusieron ir a El valor de la verdad. También a El gran show, incluso hablé con Gisela Valcárcel. Ella trató de convencerme para participar, yo solo la escuchaba y le dije que no, que quizá más adelante. 

¿Pero bailas?

—No bailo nada. Sabía que si participaba iba a tener que ponerme tacos como lo hizo Maicelo o las cosas que hace “Pantera” Zegarra en Combate. Esos programas te distraen del objetivo, pero los comprendo a ambos porque vivir del deporte en el Perú es una cosa de locos.

Acabas de cumplir 37 años, ¿has pensado en el retiro?

—Sé que me estoy jugando los descuentos en el boxeo, pero todo pasa por cómo me vayan en las próximas peleas por el título. Depende de eso, veré qué decido al final.             

Próxima pelea será en marzo

Alberto Rossel defenderá en nuestro país su cinturón de campeón categoría Minimosca de la AMB, el 9 de marzo ante un rival aún por definir. “Chiquito” afrontará su segunda defensa, luego de que el año pasado derrotara por knockout al colombiano Karluis Díaz. En tanto, si también gana, es probable que su tercera defensa se realice en Asia.

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