
El incremento del calor acelera el deterioro de alimentos y reduce el tiempo en que las bebidas se mantienen frías. Frente a este escenario, los coolers cumplen una función práctica que va más allá del ocio: permiten conservar la cadena de frío durante varias horas si se utilizan correctamente.
Los expertos recomiendan preenfriar el cooler antes de su uso, ya sea colocándolo en un ambiente fresco o introduciendo hielo con antelación. También es importante refrigerar previamente los alimentos y bebidas, ya que introducir productos a temperatura ambiente reduce significativamente la eficiencia térmica.
Otro punto fundamental es la correcta organización interna. Ubicar el hielo o acumuladores fríos en la base y distribuir los alimentos según su sensibilidad al calor ayuda a prolongar la conservación. Además, se sugiere minimizar la apertura del cooler y mantenerlo siempre a la sombra.
Usos cotidianos en verano
El uso de coolers se ha extendido a distintos contextos del día a día. En la playa, permiten conservar bebidas frías durante largas jornadas al aire libre. En viajes cortos por carretera, resultan útiles para transportar alimentos sin recurrir a paradas frecuentes. En reuniones familiares o parrillas, facilitan el acceso ordenado a bebidas y productos que requieren refrigeración constante.
En estos escenarios, el tamaño, la capacidad y la portabilidad del cooler son factores determinantes para su funcionalidad.
“Para salidas cortas o uso individual, existen modelos compactos y livianos que priorizan la portabilidad, como el Cooler Ycepro de 7 litros. Para familias o reuniones más largas, se requieren capacidades mayores y soluciones prácticas como ruedas y asas telescópicas, presentes en opciones como el Cooler Ycepro 31QT. También hay alternativas intermedias que equilibran capacidad y facilidad de transporte”, explica Janina Caballero, gerente de marketing.
Un aliado práctico frente al calor
La especialista añade que, independientemente del modelo, el correcto uso y mantenimiento del cooler es lo que garantiza un mejor desempeño durante el verano. “Con las temperaturas cada vez más altas, contar con un cooler adecuado y utilizarlo de manera correcta se ha convertido en una solución práctica para conservar alimentos y bebidas por más tiempo. Más que un accesorio estacional, es una herramienta funcional que responde a necesidades concretas del verano”, finaliza.
Periodista de la Universidad San Martín de Porres. Experiencia en medios de prensa, además gusto de la buena música y lectura.