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Caos en la salud de Nueva York: 15.000 enfermeras se declaran en huelga y crece la preocupación

La huelga de casi 15,000 enfermeras en Nueva York sacude hospitales clave y pone bajo tensión la atención médica en plena temporada de enfermedades respiratorias.

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¿Habrá atención médica 15,000 enfermeras inician huelga masiva en Nueva York. | Composición El Popular/Meredhit Yañacc.

En una ciudad que nunca se detiene, el sistema de salud de Nueva York enfrenta una prueba crítica. Desde la madrugada, accesos bloqueados, carteles de protesta y turnos vacíos en hospitales estratégicos revelan una realidad incómoda: miles de enfermeras decidieron frenar su labor para exigir cambios urgentes.

La medida impacta de lleno en centros como Mount Sinai, NewYork-Presbyterian y Montefiore, pilares de atención para millones de personas —entre ellas, una gran proporción de la comunidad latina— que dependen de estos servicios para emergencias, tratamientos y controles diarios.

El origen del paro y las demandas clave del personal de enfermería

Lejos de ser un episodio aislado, la huelga reaviva el debate sobre el desgaste del personal sanitario, la sobrecarga en las guardias y los límites de un sistema que ya venía bajo presión tras la pandemia de Covid-19 y el reciente aumento de hospitalizaciones por gripe. Con piquetes visibles en barrios del Bronx y Manhattan, la protesta se instaló en la rutina urbana y encendió alarmas a nivel nacional sobre el futuro de la atención médica.

El conflicto estalló tras el vencimiento de los contratos colectivos el 31 de diciembre, sin que se alcanzara un nuevo acuerdo. Desde la madrugada del lunes 12 de enero, unas 15,000 enfermeras afiliadas a la New York State Nurses Association (NYSNA) abandonaron sus puestos en grandes redes privadas, iniciando lo que ya se considera una de las mayores huelgas del sector en el estado.

Aunque el salario es parte de la discusión, el reclamo central apunta a las condiciones de trabajo. Las enfermeras exigen aumentos acordes al costo de vida, más personal por turno para garantizar ratios seguros entre pacientes y profesionales, cobertura médica completa, pensiones protegidas y medidas efectivas frente a la violencia en los hospitales. Denuncian guardias saturadas, pacientes atendidos en pasillos y áreas críticas operando al límite, una combinación que —según advierten— pone en riesgo tanto a quienes reciben atención como a quienes la brindan.

En los piquetes, el mensaje se repite: la lucha no es solo económica. Se trata de poder cuidar con seguridad a las mismas personas con las que comparten el barrio, el transporte público y la vida cotidiana, sin que el agotamiento extremo termine provocando errores evitables.

Respuesta oficial, respaldo político y efectos en la atención médica

Las administraciones hospitalarias sostienen que aceptar el pliego completo implicaría costos difíciles de sostener a largo plazo y hablan de incrementos multimillonarios en el gasto de enfermería. Frente al temor de un colapso del sistema, la gobernadora Kathy Hochul firmó una orden ejecutiva que declara el estado de emergencia por desastre en varios condados, incluidos el Bronx y Nueva York. La medida permite incorporar personal médico de otros estados o del extranjero de manera temporal, con vigencia inicial hasta al menos el 8 de febrero.

En paralelo, los hospitales recurrieron a enfermeras temporales y refuerzos externos para mantener los servicios operativos. Oficialmente, el mensaje es de continuidad; puertas adentro, se reconoce que se trata de una solución de emergencia difícil de sostener si el conflicto se prolonga.

A nivel municipal, el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, tomó una posición clara al apoyar públicamente a las enfermeras. Su presencia en los piquetes y sus declaraciones recordando el rol esencial del personal durante la pandemia enviaron una señal política contundente: el gobierno de la ciudad no se mantiene al margen cuando están en juego las condiciones básicas de trabajo y la calidad de la atención.

Para la comunidad, la preocupación principal es si acudir o no a los hospitales. Las autoridades insisten en que las emergencias deben atenderse sin demora y aseguran que los centros siguen funcionando, aunque admiten una presión creciente, especialmente en un contexto de alta circulación de enfermedades respiratorias.

Cabe mencionar que, experiencias anteriores muestran que, si la huelga se extiende, podrían postergarse cirugías programadas, desviarse ambulancias y priorizarse solo los casos más graves, un escenario que vuelve a generar inquietud entre las familias que dependen del sistema público y privado para cuidar su salud.

SOBRE EL AUTOR:

Periodista especializada en tendencias y actualidad. Licenciada en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Certificada en SEO y Marketing Digital. Interesada en temas relacionados con tendencia, coyuntura nacional, farándula y más.

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