
El término “Hobby Dogging” comenzó a posicionarse en búsquedas digitales tras la difusión de un video grabado en Berlín, donde varias personas caminan por parques y espacios públicos sujetando correas que no están atadas a ningún perro.
La escena, que acumuló millones de visualizaciones en redes sociales, muestra a participantes que simulan pasear mascotas imaginarias. El contenido abrió un debate en plataformas digitales y colocó el concepto dentro de conversaciones sobre nuevas dinámicas colectivas y expresiones urbanas.

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El Hobby Dogging consiste en recrear el paseo de un perro invisible en espacios públicos. Las personas que participan sostienen una correa y actúan como si un can real los acompañara durante el recorrido.
La práctica incluye detalles específicos: el “perro” cruza obstáculos como rampas o cuerdas colocadas en el suelo, recibe órdenes verbales, se detiene para “hacer sus necesidades” e incluso aparenta interactuar con su dueño mediante gestos.
En varios registros se observa coordinación grupal, con dinámicas similares a un entrenamiento canino convencional. Los encuentros replican esquemas colectivos en parques y pistas públicas.
La tendencia toma como referencia el Hobby Horsing, disciplina surgida en Europa del Norte en la que se simulan competencias ecuestres utilizando caballos de juguete.
Con el tiempo, el Hobby Horsing evolucionó hacia torneos y exhibiciones organizadas. Siguiendo esa lógica, el Hobby Dogging traslada la experiencia de pasear un perro al terreno de la simulación. A diferencia de la práctica ecuestre, aquí no se emplea un objeto que represente al animal: la única referencia visible es la correa.
Entre las motivaciones mencionadas por participantes figuran recrear la rutina de tener mascota sin asumir su cuidado, realizar actividades colectivas basadas en la simulación y explorar expresiones vinculadas a la imaginación.
El video grabado en Berlín se viralizó rápidamente en TikTok, Instagram y X. En pocos días, el término “Hobby Dogging” comenzó a aparecer en búsquedas globales acompañado de discusiones sobre libertad de expresión y salud mental.
Hasta ahora, los registros se concentran principalmente en Berlín y no existe evidencia de una expansión formal hacia otros países. Sin embargo, la circulación digital mantiene abierto el escenario para posibles réplicas en otras ciudades.
El fenómeno también se relaciona con el movimiento Therian, que ganó visibilidad en América Latina (y que ya tiene un primer caso de Therian en Perú), tras la difusión de videos en redes sociales.
El concepto Therian describe a personas que se identifican espiritual o psicológicamente como animales no humanos. A diferencia del Hobby Dogging —presentado como una simulación consciente y recreativa—, el movimiento therian se define como una identidad personal.
En países como México, Argentina y Chile se organizaron encuentros presenciales tras la viralización de contenidos, generando diversas reacciones entre usuarios.
El surgimiento del Hobby Dogging abrió interrogantes sobre su permanencia. Algunos lo interpretan como una acción colectiva impulsada por la viralidad, mientras otros consideran que podría estructurarse como una comunidad organizada, similar a lo ocurrido con el Hobby Horsing.
Por ahora, el paseo de perros imaginarios permanece como una práctica documentada en Berlín que alcanzó notoriedad digital. Su evolución dependerá de la continuidad de los encuentros y del interés que mantenga en plataformas sociales.
Periodista especializada en actualidad y tendencias. Bachiller en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Redactora en Popular. Interesada en temas relacionados con actualidad nacional e internacional, virales en tendencia y más.