
Nicole Vásquez Cuba
Yamir Edhu Oliva es un futbolista de 24 años, que acaba de cumplir uno de sus más grandes sueños: ser convocado a la selección peruana de fútbol.
Alentado por sus padres pese a las dificultades que se le presentaron, nunca dejó de soñar. Y este año por fin le llegó su oportunidad, su préstamo de Sporting Cristal a la San Martín le permitió tener continuidad y ser observado por Ricardo Gareca, quien lo consideró en la convocatoria para los entrenamientos que hoy arrancan en la Videna.
—No es la primera vez que vistes la blanquirroja, ¿no?
— No, antes estuve en la Sub-15, Sub-20 y Sub-23. Pero estar convocado para la selección mayor es otra cosa. Es un sentimiento distinto.
—¿Esperabas esta convocatoria?
—Sinceramente, soñaba con la convocatoria a la selección, pero no imaginé que iba a ser ahora.
—¿En el club no te advirtieron nada? ¿En serio no imaginaste que podía suceder?
—No. Es decir, yo sabía que el profesor Gareca iba dar la lista de convocados, pero tenía un problema con un mueble de mi casa, entonces tenía programado ir a reparar el sillón o comprar uno nuevo, estaba en eso. De pronto, mi hermano me llamó para decirme que mi nombre figuraba en la lista de convocados.
—¿Y qué le dijiste en ese momento?
—Pensé que me estaba bromeando, comencé a buscar por internet y regresé corriendo a mi casa, entré y vi a mi papá llorando.
—Fue un momento muy emotivo.
—Sí, yo también lo abracé y nos emocionamos mucho.
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—¿El camino para llegar hasta este punto fue muy duro?
—Sí, pensar en todo lo que nos hemos esforzado y en todo lo que ha pasado, por eso nos emocionamos y por eso me siento así.
—¿Qué es lo que más recuerdas de esa época?
—¡Uf!... Son tantas cosas las que hemos pasado. Como cuando venía de entrenar y nos bajaban del micro con mi mamá porque solo tenía para un pasaje y nos querían cobrar dos, entonces teníamos que caminar o esperar otro micro. O, por ejemplo, llegar de entrenar y saber que en casa no iba a haber luz porque nos habían cortado.
—Costó mucho salir adelante.
—Sí, son muchas cosas que hemos pasado. Antes mi casita era de madera, el techo no era estable, por eso me esforcé por conseguir mi contrato.
—El esfuerzo fue de familia...
—Sí, mi mamá se sacrificaba mucho, siempre me llevaba a los entrenamientos y mi papá también, no podía tener un trabajo estable, pero cachueleaba todo el día para pagar todo lo de la casa.
—¿Te sientes como si fuera el primer día de entrenamiento?
—Me siento como cuando fui a mi primera prueba en Cristal, emocionado, nervioso (ríe).
—Y cuando recibieron la noticia, ¿cómo te engrieron en casa? ¿Te prepararon algo rico, quizá?
—Mi mamá es la mejor cocinera del mundo, yo preferiría siempre comer lo que ella me prepara. Pero mi papá es gordo (ríe) y por eso yo también controlo mucho mi peso, siempre estoy a dieta.
—¿Tu puesto está bastante peleado?
—Sí, pero cada jugador es distinto, espero tener la oportunidad y demostrar que puedo quedarme.
—¿En tu puesto admiras a alguien?
—De la selección, me gusta el juego de Cueva, Yotún, Flores y, aunque no es mi puesto, también admiro mucho a Paolo Guerrero.
—¿Te imaginas cómo será compartir camerinos con ellos?
—(Ríe) No sé cómo será, eso también me emociona, pero ya me los he cruzado antes y sé que son bien sencillos y humildes.
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—¿Qué decirle al hincha que está muy a la expectativa de esta lista?
—Primero, agradecerle porque me han llegado varios mensajes de apoyo y de aliento y, luego, prometer entrega como siempre, sobre todo por mi familia.
—La selección es un sueño que se está cumpliendo, ¿qué es lo que sigue en tu carrera?
— Espero quedarme en la selección, ganarme un lugar, y luego me veo jugando en Europa.