
Una familia pide ayuda. El coronavirus, una vez más, ha demostrado que no diferencia entre clases sociales, género o edades. Prueba de ello es el tormento que vive una pequeña de 7 años que fue diagnosticada con COVID-19 y después con el Síndrome de Kawasaki.
Los síntomas alertaron a su madre, quien la llevó en primera instancia al Hospital del Niño; sin embargo, ahí mismo fue trasladada al Hospital Rebagliati, ya que su pronóstico era crítico.
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Allí, los médicos le recetaron unos medicamentos que, a los días, habrían resultado perjudiciales para la niña. Los especialistas, quienes se percataron de las manchas negras en las extreminades de la pequeña, trataron de minimizarlas diciéndole a la madre que pronto iban a desaparecer.
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Sin embargo, eso nunca pasó. Un mes después, la madre de familia recibió una noticia que jamás pensaría escuchar. El médico que atendió a la pequeña le comunicó que tenían que amputarle sus extremidades.
El programa Al estilo Juliana recogió el pedido desesperado de la mujer y se comunicó con el Hospital Rebagliati, quienes indicaron que, producto al coronavirus y tras los medicamentos, la niña desarrolló una necrosis.