
No tuvieron una vida fácil. Sus caminos estuvieron marcados por los abusos, el machismo y el olvido de sus familiares que las abandonaron a su suerte. Es que a puertas del Día de la Madre, muchas mamitas albergadas en el Centro de Atención Residencial Geronto Geriátrico Ignacia Rodulfo Viuda de Canevaro en el Rímac, nos cuentan sus historias y conmueven hasta el más duro corazón.
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Julia Tipacti Cisneros (76) viste su falda de marinera y aguarda en el patio central a que su nieta Shirley B. T. (12) venga a verla. “Mi hijo único Walter la trajo antes de cumplir el año, pero no la he vuelto a ver por problemas con mi nuera, quisiera ver a mi nieta, me dicen que es muy bonita, blanquita, y bien despierta, le escribí una carta, ojalá la pueda leer”, nos dice Julita bailando marinera.
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María Lazo Vicente (73) conocida como “Monina” es una de las residentes más alegres de Canevaro desde hace diez años. Pero tiene un pasado doloroso. Vio cómo su hermana mató en su cumpleaños a su madre. Además, no pudo criar a tres de sus cinco hijos y la visitan dos.
Pese a todo Monina corre todos los días, hace ejercicios y participa de maratones 10 K. “No le temo a la muerte, hay que gozar en este mundo, cuando te vas, te vas”, dice la ganadora de todos los bailetones de Canevaro.
Encontramos también a Mafalda Ríos Cáceres (85), quien no recibe muchas visitas de su hija, pero como la niña de las tiras cómicas siempre está preocupada por la humanidad y la paz mundial. Un ejemplo de mujer.
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