¿Te cuesta tomar una decisión?
Cuando tienes que tomar una decisión, ya sea en el ámbito personal o laboral, no sabes qué hacer y le das vueltas y vueltas a las diferentes posibilidades con miedo a cometer un error, estás en un problema.
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Maritza Llanos Vallenas
Cuando tienes que tomar una decisión, ya sea en el ámbito personal o laboral, no sabes qué hacer y le das vueltas y vueltas a las diferentes posibilidades con miedo a cometer un error, estás en un problema.
“La falta de decisión trae poca capacidad para soportar frustraciones, inseguridad, ansiedad, estrés constante por los pendientes no resueltos, irritabilidad, pesimismo e interferencias en las relaciones sociales”, indica Virginia Arroyo Guadalupe, psicoterapeuta de la institución Psicoemotiva.
¿CÓMO LO SOLUCIONO?
1) Haz un listado de los pros y los contras de tu decisión. Pregúntate qué es lo esperas con esa decisión. Si los beneficios son mayores, tómala pero no te niegues a los cambios que puedan surgir en el camino.
2) Asume riesgos, las cosas no siempre se consiguen fácilmente. La constancia, responsabilidad y tolerancia serán cualidades que te ayudarán a elegir mejor.
3) Sigue tus instintos, a veces nuestras “corazonadas” nos llevan a tomar las mejores decisiones en la vida. Claro, siempre hay que irse con cuidado porque no son 100% confiables.
4) No te obsesiones con las consecuencias que pueda traer una mala decisión.
NO TE DEPRIMAS
Tomaste alguna decisión equivocada y ahora te sientes mal por eso, lo primero que debes recordar es que cambiar de opinión es posible, rompe con las creencias de que una decisión es irrevocable, lo cual solo te generará mucha ansiedad y temor. Ten en cuenta que lo que realmente importa no es la decisión en sí, sino las consecuencias que pueda traer. Si te equivocaste, aprende de ese error, lo grave sería no hacer nada al respecto y solo quejarte. Por último, enfrenta tu miedo a fracasar y acepta el problema. Puedes decir en voz alta “me equivoqué, lo sé pero esto no me detendrá”. Hacerlo te relajará bastante.
CONTINÚA
a) Miedo al fracaso. El temor al más mínimo error y considerar que siempre debemos ser competentes y perfectos en todo lo que hacemos. b) Falta de confianza en tus habilidades para resolver problemas. Es decir, una vez que has tomado una decisión vuelves atrás y comienzas de nuevo todo el proceso para volver a elegir, entrando en un círculo vicioso que solo te trae malestar emocional. c) Haber sido sobreprotejido. Ello genera que en la etapa adulta no puedas tomar tus propias decisiones y siempre necesites la opinión de alguien más. d) Miedo a las críticas, al qué dirán, al rechazo y a perder el control. El miedo es el sentimiento que hace que la persona se ponga una coraza infranqueable que inhibe cualquier desarrollo. e) Tendencia a la procrastinación. Se refiere a dejar todo para después o al azar (esperas que tus problemas se resuelvan por sí solos). Eso no pasará, es mejor que tomes las riendas de tu vida.
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