Feliz 2015 a todos

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 Navidad es para los niños y Año Nuevo para los grandes. Siempre decimos eso cuando hacemos planes para fin de año. Por eso, después de la cena de medianoche, mis hijos se van a quedar con mi suegra. Ellos ya lo saben y entienden. Tienen permiso para reventar sus cuetes con sus amigos hasta una hora prudente y de ahí, al sobre. Mi suegra tiene voz de mando. 

Mi esposa y yo nos vamos a la casa del tío Guaracha, en los Barrios Altos, donde se arma una rumba hasta el día siguiente y sale con aguadito incluido. Allí, se respira alegría. Gente morena y linda. Le sacan música a cualquier cosa que toquen y sus hijos tienen buena voz. Cantan guarachas, sones y boleros. Y, mientras mojan la garganta, se escuchan los CD de salsa brava.

El Ñaño, el Gordo Cajero y el chato Nino ya aseguraron su presencia. Siempre es bueno caer con su trago, aunque el tío Guaracha no pide nada. “Mi casa es chica, pero el corazón es grande”, nos dice. Pero, como la mancha se puso de acuerdo unos días antes, vamos a llegar con unas cajitas de cervezas porque hicimos una chancha. Eso sí, está prohibido llevar la caña. 

El único que estaba calladito era el Colorao, el taxista que se cree el más mujeriego del volante. No sabíamos si está detrás de un nuevo amor, porque no se había puesto en contacto con nadie. 

Por suerte, ayer me llamó y me dio tranquilidad. Uno siempre se preocupa por sus amigos. “Luchito, ¿vas a ir a la casa del tío?”, me preguntó por el celular.

Al saber mi respuesta, me dijo que le había entrado la depre y que por eso no tenía ganas de salir de su casa. Pensé que era porque extrañaba a su esposa y a sus hijos. Pero no.

“Creo que tengo que arrancarme a las Huaringas a darme un bañito, causa”, me dice preocupado. “Me ha dado la mufa, por mi madrecita”. me confiesa.

Y sí que está piña. La semana pasada, va con una amiga a una pollería y ¡pum! entran unos encapuchados, asaltan el local y a todos los comensales. La chica le tiró la toalla. 

La chica vuelve a decirle que sí. La lleva a un casino y ¡zas! entran unos hampones y asaltan a todos. Ella volvió a ponerse difícil.  

“Lo último ya es el colmo. La chica me dice ok, llévame donde quieras, pero tiene que ser a las 7:00 de la mañana. Voy a estar contigo en vez de ir al gym.

¿Y qué crees que pasó? Llego al telo y hay tremenda balacera. La firme, ya no se puede ir a ningún sitio porque te roban. Tengo miedo a que me asalten”, dijo. 

Pero pude animarlo y hoy nos veremos para recibir el año. Feliz 2015 a todos.

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