“¡Perú es otra cosa!”: así fue el regreso de Bad Bunny al Estadio Nacional | CRÓNICA
En su primera noche en Lima, Bad Bunny convirtió el Estadio Nacional en una fiesta caribeña cargada de memoria, gratitud y celebración colectiva, reafirmando el vínculo especial que mantiene con el público peruano desde sus inicios.
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Silvana Quiñonez / URPI-LR
Perú ha acompañado a Bad Bunny desde mucho antes de que su nombre encabezara festivales y rankings globales. Él mismo lo recordó durante su regreso al Estadio Nacional: no es la primera vez que pisa suelo peruano, ni tampoco la primera que canta para este público. Quizá por eso, las dos fechas completamente agotadas no sorprenden, sino que confirman una relación construida con los años, a pulso, entre viajes, escenarios pequeños y una fidelidad que hoy se multiplica por decenas de miles.
Ese vínculo se sintió desde el inicio del viernes 16 de enero de 2026, cuando Benito Antonio Martínez Ocasio volvió a encender Lima en la primera de sus dos noches del ‘Debí Tirar Más Fotos World Tour’. Desde temprano, los alrededores del Estadio Nacional se transformaron en un campamento urbano: fanáticos que llegaron incluso un día antes, vendedores ambulantes, música sonando en parlantes improvisados y una marea de outfits que mezclaban el verano limeño con guiños caribeños. Sombreros tipo pava, camisetas monocromáticas, lentejuelas, flores en el cabello y tops brillantes anticipaban que no sería una noche cualquiera.
Las puertas se abrieron a las 3 de la tarde. Quienes acamparon aseguraron la primera fila; los demás corrieron con la esperanza de acercarse lo más posible. A las 7:30 p. m., el campo ya estaba completamente lleno.

Bad Bunny brindó su primer concierto en Lima.
De discotecas de barrio al Estadio Nacional
Hoy es uno de los artistas extranjeros más convocantes del país, pero hubo un tiempo en que Bad Bunny entraba y salía de Lima sin multitudes ni flashes. En 2017, recorría distritos como San Juan de Lurigancho, Puente Piedra, San Juan de Miraflores o Ate, cantando en discotecas donde el escenario estaba a pocos metros del público. Ofrecía hasta tres shows por noche en locales como Kenkos, La Choza o Kapital Sur, con entradas que costaban entre 25 y 100 soles.
Casi nueve años después, el contraste es abrumador: dos fechas agotadas en el Estadio Nacional y entradas que alcanzan los 1,200 soles. Bad Bunny ya no cabe en ningún lugar pequeño. Tampoco en una sola etiqueta.

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Un fenómeno que trasciende gustos
Amado por millones y cuestionado por otros tantos, Bad Bunny genera pasiones opuestas. Sin embargo, más allá de debates estéticos, su impacto es innegable. Con tres premios Grammy y diecisiete Latin Grammy —incluido Álbum del Año por ‘Debí Tirar Más Fotos’—, el puertorriqueño ha abierto espacios para la música latina en escenarios históricamente dominados por el inglés.
Su anuncio como figura central del show de medio tiempo del Super Bowl LX 2026 explica incluso la reprogramación de su concierto en Lima. Aun así, la espera no mermó la expectativa: el reencuentro del último viernes fue celebrado como una deuda saldada.
El inicio de una fiesta inolvidable
La noche abrió con LA MuDANZA, seguida de Callaíta y una de las más coreadas del show: BAILE INoLVIDABLE, momento en el que Lima cayó rendida. Benito lo dijo sin rodeos: “Se me había olvidado la energía de Perú por un minuto. Se me había olvidado que Perú es otra cosa también”.
Desde ahí, el espíritu del tour quedó claro: vivir el presente y celebrar la unión. En uno de los momentos más emotivos, Bad Bunny se dirigió al público: “Estamos aquí para olvidarnos de todo lo malo, aunque sea por una noche. Este show es simple: se trata de la unión de Perú con Puerto Rico, de la unión de Latinoamérica”.
En la segunda parte del concierto, el show se desplazó a la ya famosa casita: una réplica de una vivienda tradicional puertorriqueña que transforma el espectáculo masivo en una fiesta de barrio. Vestido con una casaca de la selección peruana, Bad Bunny interpretó Tití me preguntó acompañado de invitados y seguidores. En Lima, la presencia de la modelo Natalie Vértiz acaparó miradas, manteniendo la expectativa por descubrir qué otras figuras locales formaban parte de este segmento íntimo y festivo.

Natalie Vértiz en la casita
Los momentos que marcaron la noche
Uno de los instantes más celebrados ocurrió cuando una fan peruana fue invitada a ingresar a la casita. Entre lágrimas y abrazos, la joven gritó: “¡Acho, PR es otra cosa!”, a lo que Benito respondió sin dudar: “¡Perú es otra cosa!”, desatando la euforia colectiva.
La identidad local también tuvo su espacio cuando el músico de cuerdas del concierto sorprendió con un popurrí de melodías peruanas, incluyendo “El cóndor pasa”, provocando una ovación cerrada.
El clímax llegó con una sorpresa exclusiva: las luces se apagaron y Bad Bunny interpretó Si estuviésemos juntos, tema de su álbum ‘X 100pre’ (2018), reservado solo para Lima. Miles de voces acompañaron una letra cargada de nostalgia y emoción.
El repertorio continuó con himnos como Me porto bonito, Safaera y Yo perreo sola, que convirtió el estadio en una discoteca al aire libre, junto a temas recientes como NUEVAYoL, CAFé CON RON y DtMF, cuyo cierre estuvo acompañado por fuegos artificiales sobre el cielo limeño.
El eco que quedó en la ciudad
Al finalizar, las calles cercanas al Estadio Nacional seguían cantando. Fragmentos de letras flotaban en el aire como un eco persistente. No fue solo un concierto: fue una celebración cultural, un cruce de identidades y una confirmación del poder de la música urbana para unir generaciones y países.
Sin teloneros locales y con un breve lapsus al mencionar a Chile, la noche no perdió fuerza. El balance fue claro: un reencuentro exitoso y una conexión intacta entre Bad Bunny y el público peruano, al que agradeció por acompañarlo desde el inicio.
Desde los primeros compases hasta el rugido final de EeO, Lima vivió, cantó y se enamoró una vez más de un artista que no solo define tendencias, sino que las trasciende.
Periodista licenciada de la Universidad Tecnológica del Perú. Más de 5 años de experiencia en redacción SEO y estrategias para redes sociales. Interesada en temas sociales y de entretenimiento. Apasionada por la lectura y música.








