
La soya, a diferencia de las menestras, presenta un alto contenido de aceites y menor cantidad de carbohidratos. Además de minerales como el calcio, el hierro y el yodo; y todas las vitaminas, excepto la C y la D.
Uno de los beneficios de la soya es que puede aprovecharse sus nutrientes al combinarse con cereales (arroz, avena, etc.). Es decir, no es necesario mezclarla con alimentos de origen animal (huevo, queso, etc.).
Es recomendable que las personas con problemas cardiovasculares, colesterol elevado o triglicéridos la incluyan en su dieta.
Igualmente, favorece el buen funcionamiento del cerebro, mejora el rendimieto físico, reduce las molestias por la artritis y, según estudios, podría reducir el riesgo de padecer cáncer de mama y próstata.
Otro compuesto natural de la soya son las isoflavonas (similar al estrógeno), lo que la convierte en un tratamiento alternativo para la menopausia, ya que disminuye los síntomas como bochornos, enrojecimiento del rostro, sudoración, etc.
Si tiene alergia a la leche de vaca, la de soya es una excelente opción. Además, puede hacer postres y bebidas con ella y agregar la carne de soya y/o tofú a sus guisos y tortillas.
Lic. Mariana Hermoza
Nutricionista clínica y docente
mhnutricion@hotmail.com
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