
Estas esculturas fueron hechas hace más de tres mil años, en la isla griega de Delos. Su función era vigilar el templo dedicado al dios Apolo.
Los leones de Delos están sentados y rugiendo. Sus cuerpos son alargados y sus cabezas pequeñas y redondeadas.
Originalmente eran nueve, hoy solo quedan cinco.
Para su mejor conservación, las estatuas originales fueron trasladadas al museo de la isla en 1999.
Estos estilizados y blancos leones son considerados como una de las más importantes reliquias arqueológicas del mundo.
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