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Cómo es dirigir un equipo creativo dentro de una empresa de eventos, según Adriana Polanco

En el mundo de los eventos, la creatividad va de la mano de una precisa coordinación del equipo, como destaca Adriana Polanco, quien ha evolucionado en su rol directivo.

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Dirigir un evento implica más que creatividad; requiere planificación meticulosa y un equipo alineado que transforme ideas en realidades ejecutables.

En la industria de los eventos, el trabajo creativo suele asociarse con ideas visuales, conceptos temáticos o producciones llamativas. Sin embargo, detrás de cada evento hay algo menos visible pero igual de determinante: la coordinación de personas que trabajan bajo presión, con tiempos ajustados y con expectativas muy altas por parte de los clientes. Dirigir un equipo en ese contexto implica algo más que creatividad; exige criterio, organización y la capacidad de tomar decisiones rápidas cuando las cosas no salen exactamente como se planearon.

Adriana Polanco conoce bien ese escenario. Después de varios años al frente de su empresa, su rol se ha ido transformando gradualmente. Si al comienzo participaba directamente en muchos detalles operativos, hoy su trabajo se concentra más en dirigir el proceso creativo general y en mantener alineado al equipo que ejecuta cada proyecto.

La estructura de trabajo dentro de una empresa de eventos rara vez es simple. Un evento puede involucrar producción visual, coordinación logística, contenido audiovisual, branding y manejo de proveedores externos. Cada área tiene su propio ritmo de trabajo y sus propios desafíos. El papel de la dirección, explica Adriana, consiste en lograr que todas esas piezas funcionen como un sistema coherente.

En ese sentido, una de las decisiones más importantes ha sido construir un equipo que entienda que la creatividad en este sector no ocurre en aislamiento. Las ideas pueden nacer en una reunión o en una conversación informal, pero solo funcionan cuando se traducen en un plan claro que pueda ejecutarse en tiempo real durante un evento.

Dentro de esa dinámica, Adriana Polanco suele describir su rol como el de alguien que observa el proyecto desde cierta distancia estratégica. No necesariamente está diseñando cada elemento visual o supervisando cada proveedor, pero sí se mantiene atenta a cómo evoluciona el concepto general del evento y a si el equipo mantiene la dirección correcta.

El trabajo con su equipo cercano también ha sido clave para sostener ese proceso. En la empresa participan profesionales que se ocupan de distintas áreas, desde la coordinación de eventos hasta la producción de contenido visual y el desarrollo de la identidad de cada proyecto. Ese esquema permite distribuir responsabilidades sin perder coherencia creativa.

Adriana Polanco suele insistir en que dirigir un equipo creativo implica aceptar que no todas las ideas provienen de la misma persona. De hecho, muchas de las soluciones más interesantes aparecen cuando distintas perspectivas se cruzan dentro del equipo. El reto consiste en filtrar esas propuestas y convertirlas en decisiones claras que puedan ejecutarse sin generar confusión durante el evento.

Ese proceso se vuelve particularmente importante cuando se trabaja con clientes que tienen una visión muy específica de lo que esperan. Algunas empresas buscan eventos que funcionen como experiencias de marca, otros clientes están interesados en celebraciones privadas o producciones con alto componente visual. Cada caso requiere un enfoque distinto.

En los últimos años, además, el contexto de la industria ha cambiado. Los eventos ya no se conciben únicamente como experiencias presenciales. También se piensa en cómo se verán en redes sociales, en fotografías o en contenido audiovisual que circulará después. Eso ha obligado a muchas empresas del sector a integrar nuevas áreas dentro de su proceso creativo.

Para Adriana, ese cambio ha reforzado la importancia de trabajar con equipos multidisciplinarios. Un evento puede verse muy bien en persona, pero si no se planifica cómo se registrará visualmente, parte del impacto se pierde. Por eso la coordinación entre producción, contenido y diseño se ha vuelto cada vez más relevante.

La dirección de una empresa en este sector también implica lidiar con momentos de presión. Los eventos no permiten demasiados márgenes de error. Cuando una producción está programada para un día específico, todo debe funcionar en ese momento. No hay segunda oportunidad para repetir la experiencia.

Por esa razón, Adriana Polanco considera que uno de los elementos más importantes en la gestión de su equipo es la confianza. Cada integrante necesita saber cuál es su responsabilidad dentro del proceso y tener la autonomía suficiente para resolver problemas cuando surgen imprevistos.

Al final, explica, el trabajo de dirigir una empresa de eventos consiste en encontrar un equilibrio entre visión creativa y estructura organizativa. Las ideas siguen siendo el motor de cada proyecto, pero solo se convierten en experiencias memorables cuando existe un equipo capaz de ejecutarlas con precisión. Y en una industria donde cada evento es distinto al anterior, ese equilibrio debe reconstruirse una y otra vez.

SOBRE EL AUTOR:

Editor general de la web del Diario Líbero. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la USMP con especialización en Marketing Digital, Gestión de Redes Sociales y Redacción Digital. Cuento con 8 años de experiencia en los medios digitales más importantes del país. Apasionado por el fútbol, la música y el freestyle.

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