
El panorama meteorológico para el norte del país se torna crítico. Según el reciente reporte del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), se espera que durante los meses de marzo y abril la región de Piura enfrente precipitaciones de fuerte intensidad. Este fenómeno responde al desplazamiento de las bandas de convergencia intertropical, que actualmente afectan a Colombia y Ecuador, y que se dirigen inevitablemente hacia el territorio nacional.
Jorge Carranza Valle, jefe regional del Senamhi, explicó que este sistema nuboso suele situarse en Centroamérica, pero durante el verano desciende hacia nuestras costas. La llegada de estas bandas no es un evento menor; se prevé que el impacto sea directo, provocando lluvias que superarán con creces los valores normales registrados en años anteriores, marcando una temporada de alta peligrosidad para la población.
El riesgo no se limita solo a la llanura costera. El especialista advirtió que en los próximos días las provincias de Ayabaca, Huancabamba y Morropón serán las primeras en sentir el rigor del clima. En estas zonas de la sierra piurana, la saturación de los suelos incrementa drásticamente la probabilidad de deslizamientos de tierra y la activación de quebradas, fenómenos que suelen aislar comunidades y dañar infraestructuras vitales.
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Ante esta situación, el Senamhi ha lanzado un llamado urgente a las autoridades locales para que inicien acciones de prevención inmediatas. La acumulación de agua en la parte alta de la cuenca no solo afecta a los residentes de la sierra, sino que genera un efecto dominó que incrementa peligrosamente el caudal del río Piura, poniendo en jaque a las zonas medias y bajas de la región.
Las proyecciones indican que los niveles de lluvia para enero y febrero ya han servido como un preámbulo húmedo, pero lo más intenso está por venir. La recurrencia de movimientos en masa y desbordes es una posibilidad latente que obliga a revisar los planes de contingencia y la limpieza de cauces antes de que el pico de las precipitaciones alcance su punto máximo en abril.
En la zona costera, el escenario es similar. Carranza Valle detalló que se espera que las precipitaciones rompan los récords estacionales, afectando la vida urbana y las actividades económicas. Aunque se estima que el episodio lluvioso pierda fuerza al finalizar abril, el margen de tiempo para preparar defensas ribereñas y rutas de evacuación es cada vez más estrecho.
Finalmente, la comunidad debe mantenerse informada a través de los canales oficiales y evitar transitar por zonas de riesgo. La combinación de factores climáticos externos y la geografía local convierte a este trimestre en un desafío logístico y de seguridad que requiere la máxima atención de los comités de Gestión del Riesgo de Desastres.
Periodista especializada en temas de actualidad, política y policiales. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UTP con más de 3 años de experiencia. Redactora web en El Popular y presentadora de "Capturados". Interesada en temas relacionados con misterios, películas y series policiales.