
El 5 de agosto de 2025, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó una acusación directa contra el Perú: habría tomado control de la Isla Santa Rosa, un punto estratégico en el río Amazonas, Loreto, que, según él, le pertenecería a Colombia. La denuncia, hecha a través de su cuenta oficial en X, desató un nuevo episodio de tensión limítrofe y un intenso debate internacional.

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La Isla Santa Rosa es un territorio ubicado en la zona de triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil, y su posición estratégica no es solo geopolítica: también es un punto de interés comercial y aduanero. Según Gustavo Petro, la oficialización de Santa Rosa de Yavarí como distrito peruano afectaría directamente al puerto de Leticia, que “puede desaparecer” porque “le quitaría vida comercial”.
Petro también aseguró que el Perú habría violado el Protocolo de Río de Janeiro de 1934, que estableció los límites fronterizos entre ambos países. Sin embargo, historiadores y especialistas aseguran que, según el Tratado Salomón-Lozano (1922), ratificado por ambos países, la isla está bajo jurisdicción peruana.
El historiador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Juan Carlos Huaraj Acuña, explicó que el conflicto actual solo puede entenderse revisando los acuerdos de los últimos 100 años. Recordó que el Protocolo de Amistad y Cooperación de 1934, firmado en Río de Janeiro, ratificó el Tratado Salomón-Lozano y dejó claro que cualquier modificación de los límites debe ser aprobada por ambas naciones o por decisión de la justicia internacional.
“El Tratado de Límites de veinticuatro de marzo de 1922, ratificado el 23 de enero de 1928, constituye uno de los vínculos jurídicos que unen a Colombia y al Perú, y no podrá ser modificado o afectado sino por mutuo consentimiento de las partes o por decisión de la Justicia Internacional”.
El artículo 4 de ese mismo acuerdo establece que ambos países deben coordinar sobre comercio, navegación y aduanas en la cuenca del Amazonas y del Putumayo, además de proteger a las poblaciones fronterizas.
Pese a que Petro lo presenta como una disputa de soberanía, el trasfondo parece más económico. El puerto de Leticia, capital del departamento colombiano de Amazonas, es un punto clave para el comercio fluvial, pero su tráfico podría verse afectado si Santa Rosa gana mayor protagonismo como distrito formal de Perú.
El mandatario colombiano señaló que la línea más profunda del río Amazonas “se resolverá” entre las partes, haciendo referencia a una zona al sur de la Isla Chinería, que —según registros históricos— pertenece a Brasil y no a Colombia.
La tensión no se limita a Perú y Colombia. El hecho de que el presidente colombiano hable de “apropiación” y sugiera un impacto en la economía local genera suspicacias, sobre todo porque el comercio fronterizo en la zona es dominado por vendedores y comerciantes informales que dependen del tránsito fluvial diario. Un cambio en la jurisdicción o en las reglas aduaneras podría alterar drásticamente la economía de la triple frontera.
Además, no es la primera vez que ambos países tienen disputas similares: la historia reciente recuerda el Conflicto de Leticia (1932), cuando Perú desconoció el Tratado Salomón-Lozano y se enfrentó militarmente con Colombia.
Periodista especializada en actualidad y tendencias. Bachiller en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Redactora en Popular. Interesada en temas relacionados con actualidad nacional e internacional, virales en tendencia y más.