
Por Mari Vásquez y Roberto SaavedraPiura. Pisotearon la fe de todo un pueblo y ahora tendrán que pagar por tremenda herejía. Inescrupulosos sujetos robaron la madrugada de ayer la preciada ornamenta del Señor Cautivo de Ayabaca, patrono de dicha localidad y una de las imágenes santas más veneradas del país.La efigie famosa por sus incontables milagros y la fe que despierta en sus devotos fue despojada de sus joyas de exhibición a las 3:30 am, cuando sujetos encapuchados y vestidos de negro irrumpieron en su sagrado refugio de la iglesia Nuestra Señora del Pilar.Unos jóvenes que departían en la Plaza de Armas de Ayabaca a esas horas de la madrugada, fueron los que denunciaron el asalto luego de observar a los pillos huyendo por una de las paredes laterales del templo, donde abandonaron una escalera.NO VIOLENTARON PUERTASCuando la policía llegó al lugar de los hechos, grande fue su sorpresa al observar que las puertas y ventanales de la iglesia no habían sido violentadas y estaban cerradas.Por esta razón, fue imposible para los agentes ingresar y certificar el hurto sino hasta las 4:00 de la mañana, cuando el único guardián del recinto, Luciano Hacha Flores, se apersonó al templo.“Yo me retiré a las 9:00 de la noche del jueves, hora en la que se cierran todas las puertas. Es posible que los ladrones se hayan quedado adentro tras la última misa, esperando el momento para robar”, declaró Hacha, quien lleva más de 30 años cuidando la sagrada imagen.HUYERON CON RÉPLICASEntre lo robado, informó la policía, figuran una réplica de la corona de plata bañada en oro, un anillo de plata también bañado en oro, una condecoración de cobre de la Universidad Nacional de Piura, la cabellera del Cristo, la custodia y la pequeña puerta del Santísimo Sacramento.“Aunque se trata de réplicas para la exhibición, igual son joyas valiosas. La corona original que es de oro puro, solo se muestra en la fiesta principal del santo”, explicó el monseñor Daniel Turley Murphy, obispo de la Diócesis de Chulucanas.“Pido a Dios que ilumine a los delincuentes y que se arrepientan, y que depositen los objetos hurtados o elijan un lugar y devuelvan al Cautivo de Ayabaca todo lo que se han llevado. Lo que han cometido es un sacrilegio”, finalizó Turley.PUEBLO REZA POR EL CAUTIVOPara los pobladores de Ayabaca lo ocurrido representa una herejía imperdonable y por ello se reunieron a las afueras del templo para rezar. “El Señor está molesto”, comentaron.
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