Ella conoció al anciano cuando era su empleada y debido a sus atenciones "flechó" al sexagenario, quien después de vivir un corto romance decidió convivir con la joven.
Se supo que Ibarra Gonzales le había regalado en gratitud a su pareja, la casa de Jesús María, donde se perpetró los horrendos crímenes. (A. García)
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