Juan Morales de Sport Boys: “Si no hubiese sido futbolista, sería soldador”

El volante porteño fue su pasión ser soldador e inclusive estudió en SENATI.

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Se ha constituido como uno de los altos valores del mediocampo rosado.
Se ha constituido como uno de los altos valores del mediocampo rosado. Fuente: Facebook - Crédito: Juan Morales Corando

Pisco es la tierra de Juan Morales Coronado, el volante de Sport Boys de 34 años que, por fin, con la rosada, se ha dado el gusto de militar en un club grande y con una hinchada que, como se dice, no deja de alentar y a uno le hace sentir importante.


El Chengue recuerda que, desde niño, le daba a la pelota con los zapatos que malograba por dedicarse todo el tiempo al balón, pero también que ayudaba a su mamá a vender comida o que en el colegio estudió soldadura. Además, rememora su paso por Senati y por la Universidad César Vallejo, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación.


—Pocos saben que tienes tres nombres, ¿no?
—Sí, Juan Gustavo Waldemar, me lo puso mi padre, qué puedo hacer…


—¿Eres pisqueño?
—Con mucho orgullo. Estudié primaria en el Hilda Bringas Quintanilla cuando era más bonito que ahora porque, después del terremoto, no quedó igual. Y secundaria en el colegio técnico Raúl Porras Barrenechea, donde había cursos de carpintería, electricidad y soldadura.


—¿Cuál escogiste tú?
—Soldadura, que me gustaba mucho y que lo ejercería si no fuera futbolista. Tengo un hermano mayor que es soldador universal y tiene su empresa. A mí me gustaba cómo armaba las piezas. Estuve en el Senati.


—¿Es verdad que en el colegio eras el rey rompiendo zapatos?
—Sí, no me duraban los zapatos por darle al balón y mi madre me daba con el famoso chocolate u otro que era de cuero con cuatro ramitas. El recreo para mí era mi vida, era eterno y rompíamos lunas. Con mis amigos nos reunimos cuando voy a Pisco y mi mamita prepara una deliciosa sopa seca. Te cuento algo más…


—Vamos…
—Cuando era chico, mi mamá vendía sopa seca, arroz con pato, y yo le ayudaba a repartir, no me avergonzaba. Mi mamita me daba un sol de propina y ese dinero me servía para una hora de PlayStation 1. A mi mamita la contrataban para que cocine en cumpleaños y matrimonios.

Primeros pasos


—¿Y cómo se da tu ingreso al mundo del fútbol?
—Me inicié en el Atlético Pisqueño, luego estuve en el Atlas y fui a visitar a mi hermano menor al Esther Grande en Lima, y el profesor me recomendó al Alianza Atlético menores en Lima. Estuve con los profesores Walter Chinchay y Raúl Huertas. Este último me sacó físico porque era relajado para los ejercicios.


—¿Siempre fuiste volante?
—Era volante por derecha o izquierda y no como volante central.


—En el desarrollo de tu carrera tuviste la oportunidad de reforzar a la selección en los Panamericanos de 2015. ¿Qué recuerdos de esa experiencia?
—Fui como jugador libre. Si bien no logramos algo importante, fue una linda experiencia ser capitán y aconsejar a algunos jugadores como Ray Sandoval, Víctor Cedrón y otros jugadores que destacan en sus equipos.


—Tuviste un paso fugaz en la selección de mayores también.
—Estuve en unos microciclos con Markarián, no se dieron las cosas como yo quería, pero me toca trabajar y seguir adelante.


—¿El fútbol te dio grandes amistades?
—Sí, Víctor Cedrón es mi mejor amigo. El fútbol también me abrió muchas puertas, como estudiar Ciencias de la Comunicación en la César Vallejo de Lima, pero lo dejé al ir a jugar a Trujillo porque empezaba de cero.

¡Vamos Boys!


—¿Qué significa para ti ser parte de Sport Boys?
—Al principio, nos costó a muchos de nosotros acoplarnos, pero ahora que se arreglaron las cosas, que todo está bien, me encuentro feliz y contento del grupo. Tenemos un nuevo comando técnico y, si hubiésemos tenido una pretemporada, estuviésemos volando.


—El club cumplió 96 años de fundación, ¿cómo te sientes ser parte de la Misilera?
—Feliz de haber tomado la decisión de firmar por Boys. Yo nunca había jugado en un equipo grande y ahora sí. No había jugado con una hinchada que desde que empieza el partido te alienta y eso te incentiva. Estoy devolviendo al club la confianza que me ha dado.


—¿Lo ves como protagonista para luchar el título?
—Nosotros vamos partido a partido, somos un equipo que ha encontrado la idea del profesor Gamboa, que nos pide intensidad, como en el fútbol argentino.


—A tus 34 años te estás convirtiendo en un jugador providencial del medio campo rosado…
—Todo se debe al cuidado y la buena alimentación y, sobre todo, al descanso. Duermo bastante en la tarde desde las 2 a las 6. Mis hijos me dicen que soy aburrido porque quieren ir a los juegos y yo me pongo a descansar. Ya saben que, cuando estoy de vacaciones, soy para ellos, para hacer sus juegos y travesuras.


—¿Es verdad que has visto todas las series de Netflix?
—Sí, me he visto todas, ahora estoy en IPTV, que tiene más canales. De ahí, de vuelta a descansar, y mi pareja me dice cómo puedo dormir tanto. Para un futbolista es esencial cuidar su cuerpo.

SOBRE EL AUTOR:

Periodista de Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Vivo con el deporte y me gusta la música.

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