Erick Torres recuerda su época en Sporting Cristal

Recuerda con nostalgia su pasado en Cristal. Es que con la celeste en el pecho logró lo que muchos soñaron por siglos: un tricampeonato nacional, además de una final de la Copa Libertadores. Erick Torres, hoy asistente técnico del “Chino” Rivera en Vallejo, cuenta sus vivencias y anécdotas de ayer y de hoy.

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Erick Torres recuerda su época en Sporting Cristal.
Erick Torres recuerda su época en Sporting Cristal.

Recuerda con nostalgia su pasado en Sporting Cristal. Es que con la celeste en el pecho logró lo que muchos soñaron por siglos: un tricampeonato nacional, además de una final de la Copa Libertadores. Erick Torres, hoy asistente técnico del “Chino” Rivera en Vallejo, cuenta sus vivencias y anécdotas de ayer y de hoy. 

—¿Cómo te va como asistente técnico en Vallejo?

—Estoy emocionado. Hasta el año pasado jugué fútbol pero decidí dar un paso al costado. Luego recibí la invitación del profesor Víctor Rivera para formar parte del comando técnico de Vallejo.

—¿Te costó tomar esa decisión?

—No, porque lo venía pensando. Uno no es igual con 35 años.

—Nunca estuviste en un escándalo, ¿eso es lo primero que enseñas ahora?

—El tema personal uno lo maneja como quiere. Yo no he sido un santo, he hecho mis cosas pero dentro de un marco. Todo tiene su momento y su lugar. Cuando te metes en esta profesión, que es pública, hay que saberse manejar por una misma línea.

—¿Los jugadores de hoy son más movidos que antes?

—Cada época tiene sus momentos. Ahora el jugador se preocupa más por el aspecto físico, estético; antes no era así. Ahora hay muchos “metrosexuales”, pero si no te cuidas le das ventaja al que viene.

—De todos los técnicos que tuviste, ¿a cuál recuerdas más?

—De todos aprendes algo. He tenido técnicos buenos, regulares y los que no han aportado nada. Siempre recuerdo a Juan Carlos (Oblitas), (Sergio) Markarián, (Paulo) Autori, (Franco) Navarro, (Rodolfo) Motta y (Edgardo) Bauza.

EN LA GLORIA

—Con Cristal tocaste la gloria.

—Sí, en Cristal me formé desde los 14 años. Hice todo el proceso: menores, juveniles, segunda y profesional. El año que me marcó fue el 97, cuando alcanzamos el subcampeonato en la Copa Libertadores.

—¿Fue tu mejor año en Cristal?

—A nivel de resultados sí y para el club también, porque todos siempre hablaban del subtítulo de la “U” en 1972. Año tras año era lo mismo y nosotros lo enterramos.

—Ahora que lo recuerdas, ¿qué sentimientos te embargan?

—De nostalgia, por los momentos que compartí con grandes jugadores. Ese equipo fue campeón en el 94, 95, 96 y la cereza de la torta fue el subtítulo en la Copa.

—¿En qué fase se dieron cuenta que la final era posible?

—El punto de quiebre fue ante Vélez Sarsfield (octavos de final). Tras la fase de grupo ante brasileños nos tocó ese equipo que venía de ser campeón en su país y con Chilavert en el arco. En su casa le ganamos 1—0;  Antes, en Lima, empatamos. Fue una hazaña.

—Tras la final perdida, ¿qué pasó en los vestuarios?

— Todos lloramos, todos nos lamentábamos porque volver a repetir esa campaña era complicado.

—¿Te acuerdas alguna travesura de esa campaña?

—Sí, cuando fuimos a concentrar al Cusco 15 días, para jugar ante Bolívar en Oruro, le hicimos una broma a Mario Mendaña. Miguel Rebosio se puso una peluca y se vistió de mujer; y subió junto a “Ñol” Solano a su cuarto. Ambos hicieron que Mendaña los viera y al toque los persiguió.

—¿Y qué pasó después?

—En el cuarto se escondieron todos los jugadores y Mendaña con la ayuda del conserje abrió la puerta. “Ñol” se mostró indignado y el profe gritaba: “Dónde está la mujer”. Hasta que fue al baño y jaló a Rebosio de la peluca. Miguel volteó y le dio un besito. Todos nos reímos y Mendaña no nos habló dos días.

—¿Y Sergio Markarián?

—El profe ya sabía de la broma y nos apoyó. Mendaña es un tipo muy obsesivo con su trabajo y no nos dejaba salir ni a la esquina.

UN EJEMPLO DE CLUB

—¿Por qué no estás en Cristal?

—Tengo una buena relación con el club, incluso este año casi voy a trabajar en menores, pero no acepté porque ya tenía un acuerdo de palabra con el “Chino” Rivera.

—¿Cuánto te ayudó el club en tu formación?

Bastante. Antes, Cristal tenía una política de formar al jugador como deportista y como persona. Antes era obligatorio que el jugador tenga una casa antes que un carro. Eso lo impulsó don Pepe Vergara (ex gerente). Si no cumplías los jugadores de mayor experiencia te metían cocachos y a cocachos tenías que aprender. Ese era el mensaje que transmitía antes Cristal.

—¿Te gustaría dirigir a Cristal?

—Claro que me gustaría. Cristal es mi casa y espero tener la oportunidad más adelante. Por ahora estoy aprendiendo mucho con el “Chino” Rivera.

—¿Por qué Cristal no te hizo un partido de despedida?

— Porque yo no quise. Yo he ganado cinco títulos nacionales, campeón en Segunda y subcampeón en la Libertadores, pero soy perfil bajo, no soy figuretti como Julinho.    

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