La infección aguda por virus de hepatitis B, se presenta con un cuadro febril, malestar general, dolores osteo-musculares, cefalea y falta de apetito.
Con la evolución de la enfermedad se manifiesta coluria (orinas cargadas, similar al té), ictericia (ojos de color amarillo), náuseas, vómitos y dolor en la parte superior del abdomen.
Se contrae por vía parenteral: hincada con objetos punzopenetrantes (agujas); por vía sexual; y por vía vertical: de mujeres gestantes infectadas al feto.
Su tratamiento consiste en reposo absoluto, dieta blanda, hidratación y sintomáticos para los vómitos.
Actualmente se tiene disponible vacunas contra el virus, a fin de prevenirlo.
El 10% de las personas con esta infección puede evolucionar a hepatitis crónica, inflamación del hígado que persiste por más de seis meses y tienen riesgo de desarrollar una cirrosis hepática.
Julio CachayEspecialista en medicina interna de la Clínica Ricardo Palma
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