
Mateo (26). Doctora Cora, creo que me equivoqué a la hora de elegir a la mujer de mi vida, porque mi esposa no sabe cocinar, ni siquiera freír un huevo.
Reconozco que desde que conocí a Adriana jamás le he pedido que me cocinara algo. Nuestra relación se basaba en salir a comer a la calle. Todo iba bien entre nosotros y, por eso, nos casamos.
Ahora que ella salió embarazada, le pedí que se quede en casa por la salud de nuestro pequeño. Y como no tiene nada que hacer, se le ocurrió cocinar. Pero es un desastre.
Todo lo que prepara es desagradable, y si le digo algo se molesta conmigo y me grita que mejor me busque otra mujer.
RESPUESTA
Querido Mateo, no es un pecado no saber cocinar. Es más, si tanto quieres tener una buena cocinera, podrías inscribirla en algún curso de cocina. Además, creo que si tanto te gusta la buena cocina, le hubieras preguntado antes de casarte si sabía cocinar. La tolerancia y la comprensión en una relación es indispensable.
Dra. Cora Songcorasong@gmail.com
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