
Hace unas semanas, se ha vuelto a poner en el centro del debate político la propuesta de petición para destituir a Donald Trump. Esta demanda ciudadana ha superado las 100.000 firmas, de esa manera se ha reactivado un debate político que parecía latente desde su regreso a la Casa Blanca.

PUEDES VER: ¿Qué es el ICE y qué hace realmente? La diferencia clave con la Patrulla Fronteriza en EE. UU.
Cabe mencionar que esta iniciativa ha vuelto a colocar sobre la mesa la posibilidad, aunque remota, de un nuevo proceso de impeachment. Este documento fue impulsado por la organización Free Speech For People, que acusa al mandatario de presuntas violaciones constitucionales y por abuso de poder.
De acuerdo a este grupo, la finalidad es presionar al Congreso para que evalúe formalmente la conducta del presidente, aún cuando reconocen que la petición no tiene efectos legales automáticos.
La expresión "fantasma del impeachment" se utiliza para describir el regreso simbólico de un escenario político que ya marcó a Trump en el pasado. Como se recuerda, el mandatario fue sometido a dos juicios políticos durante su primer mandato, y aunque ninguno terminó en destitución, ambos dejaron grandes huellas en la política estadounidense.
Si bien esta nueva petición no iniciará un proceso formal, pero revive este recuerdo institucional y mantiene viva la discusión acerca de la rendición de cuentas presidenciales.
Según el Newsweek, esta petición de destitución ha superado las 100.000 firmas en pocos días, de esta manera se refleja el descontento persistente de una parte del electorado tanto de residentes como ciudadanos. No obstante, expertos en derecho institucional indican que solo el Congreso puede activar un proceso de destitución, independientemente del número de apoyos ciudadanos.
Inicialmente para que un impeachment prospere, un legislador deberá de presentar artículos formales y el Comité Judicial de la Cámara de Representantes debe aprobarlos antes de una votación en el pleno.
Incluso en ese escenario, el Senado tendría que poseer una mayoría calificada para destituir al presidente. En este contexto, con el Partido Republicano controlando el Congreso, analistas coinciden en que no existen las condiciones políticas para que el proceso avance.
Más que una amenaza inmediata para su mandato, este episodio es como un recordatorio constante de que el debate sobre su legitimidad política continúa abierto.
Licenciada en Periodismo, con conocimientos como Analista Digital y experiencia en Marketing Digital. Amante de la actualidad, sociedad y tendencias de salud y livestyle.