
De cazar goles a cazatalentos. Jorge ‘Loverita’ Ramírez está de paso por nuestro país (ahora radica en Chile) en busca de nuevos talentos, es que el otrora goleador de Alianza Lima ahora es un reconocido scouting que sueña con descubrir a los próximos Christian Cueva, Jefferson Farfán o Paolo Guerrero. Igualmente, recordó su paso por Alianza y a los técnicos Jorge Luis Pinto y Roberto Mosquera.

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—¿Siempre es un placer volver a Perú?
—Claro. Yo radico en Chile y es gratificante volver a mi país y reencontrarme con muchas amistades, ver a mi familia y seguir con mi proyecto de fútbol. Estar en una cancha me hace muy feliz.
—¿A qué te has dedicado luego de colgar los chimpunes?
—Estoy captando talentos para llevarlos a diversos equipos, a diferentes países donde solicitan mi trabajo. Asesoro a muchas personas para insertarlos al fútbol.
—¿Qué tan difícil es captar a un talento?
—Para captar un talento tienes que hacerle un seguimiento. Si ese chico tiene condiciones se le ayuda en todo aspecto, desde la alimentación hasta la educación.
—¿Cuál es el error que se comete en el fútbol peruano?
—Una de las causas es la falta de apoyo y también se escucha que se les cobra a los chicos para hacer pruebas. Eso no pasaba antes, el talentoso demostraba y luego era captado. Es importante que el chico tenga facilidades para mostrarse y para eso se debe invertir.
—O sea, de cazar goles ahora cazas talentos…
—Sí, es una vocación que tenía desde chico. Yo soy de Pamplona y desde pequeño formé mi equipo en mi barrio y todo lo que aprendía de Alianza lo enseñaba a los chicos de bajos recursos.
—¿Por qué no estás trabajando en Alianza?
—Porque todavía no hubo la oportunidad. Tuve acercamientos con algunos directivos y también con la Federación Peruana de Fútbol y espero se pueda concretar. Como viajo por todos lados, puedo ser como un embajador para la selección o los clubes y captar chicos de padres peruanos.
—¿Qué recuerdos tienes de Jorge Luis Pinto?
—Muchos. Como no recordar la seriedad, disciplina e intensidad que le ponía a su trabajo. Llegó en el momento que Alianza necesitaba eso (1997).
—¿Una anécdota?
—En la Copa Libertadores del 97, Pinto me bajó del bus que nos iba a llevar al aeropuerto para ir a Brasil para jugar contra Cruzeiro, porque un día antes no me encontró en mi casa.

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—¿Te fuiste de rumba?
—No. Yo tenía dos domicilios y, por no dar la información, el profe Pinto fue solo a una casa y no me encontró. Al día siguiente me dijo que no iría a Brasil y eso me quedó marcado para toda mi vida.
—¿Roberto Mosquera también dejó huella?
—Me dirigió en Deportivo Wanka (2001) donde fui goleador con 23 tantos. Por cada gol que hacía me dijo que me regalaría un CD de salsa, pero a mitad de temporada se desanimó porque anotaba muchos goles. “Me vas a dejar sin música”, me dijo (risas).
—¿Y no cumplió su promesa?
—Sí, al final me llevé como 30 CD. El profe Mosquera es un padre, amigo y un ejemplo para mí.
—¿Cuál es tu gran sueño?
—Que pueda servir a mi país con la labor que estoy haciendo. Ojalá Dios quiera que se pueda dar la oportunidad.
Periodista, comunicador social y amante de los deportes.