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Germán Alemanno destrozado por descenso de San Martín, donde ganó un título: "Me entristece mucho”

Dice que en la huelga de 2012 comenzó la desgracia del equipo santo. Pensó que llegaría al nivel de Cristal, pero ya no hay nada que hacer.

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Germán Alemanno desplegó todo su fútbol en la Universidad San Martín, luego tuvo un paso por Universitario de Deportes. Sin embargo, el descenso albo lo tiene consternado.

Germán Alemanno llegó a nuestra capital en el 2009, lo trajeron las ganas de hacerse grande y qué mejor que entrar a la historia del equipo, como San Martín que en ese momento era el último bicampeón del fútbol peruano.

Han pasado 12 años desde aquella travesía, tuvo un paso por México, pero su corazón se lo había robado una bella modelo peruana, Geroty Mongrout con quien se casó y tuvo dos hijos. Hoy, dedicado siempre al fútbol, lamenta el descenso del cuadro Santo y recuerda con cariño una de sus mejores épocas como futbolista vistiendo la camiseta del equipo de Santa Anita.

—¿Qué es de tu vida? ¿A qué te estás dedicando?
—Estoy como representante de futbolistas ya desde hace algún tiempo. El fútbol es una linda profesión que siempre me ha dado cosas importantes y ahora me toca apoyar, guiar, ser amigo de los chicos con los que me toca trabajar, en realidad eso me pone feliz.
—¿Siempre pensaste estar ligado al fútbol?
—Sí, lo visualicé de esa forma, creo que lo tuve claro desde antes de dejar el fútbol, porque a mí siempre me gustaron las relaciones interpersonales, me gusta hablar, conversar y del fútbol ni qué decir.
—Tus goles en la San Martín son muy recordados. ¿Cómo tomas el descenso del equipo?
—Sí, jugar por la San Martín fue importante en mi carrera y verlo descender claro que me afecta, pero era algo que se había prolongado mucho. Hace muchos años ya que el equipo venía peleando el descenso y que no competía como en otros años.

EL PRINCIPIO DEL FIN

—¿En qué momento crees que San Martín dejó de ser un equipo competitivo?
—Después de la huelga de futbolistas, el 2012, todo se fue abajo. Ellos (el plantel de San Martín) se solidarizaron, como tenía que ser, hicieron algo que estaba bien, pero cuando se vieron afectados, nadie se solidarizó, desde ese momento, no se cómo se maneja la directiva de San Martín, pero creo que fue ese el detonante para que hoy estén donde están.
—Llegas en el 2009 cuando el técnico era Víctor Rivera...
—¡Uf! Sí, yo siempre le he dado las gracias a Víctor Rivera porque fue él quien me abrió las puertas de San Martín, aunque con él creo que solo estuve dos o tres meses porque lo terminaron sacando por resultado. Luego vino (Gustavo) Matosas y luego el gran maestro Aníbal ‘Maño’ Ruiz.
—Era un equipazo...
—Sí, éramos un gran equipo, por eso me entristece tanto lo que ha sucedido, porque en nuestro mejor momento muchos pensaron que seríamos como Sporting Cristal. El equipo daba pelea en torneos internacionales, siempre peleaba el título, pero bueno, así es el fútbol.
—Llegaste con Vitti, una dupla que muchos aún recuerdan...
—No, yo llego en agosto y él llega después, pero claro, no solo con él, sino también con Héber Arriola, los dos llegaron juntos
—Era un ataque de temer...
—(Ríe) Sí, pasamos lindos momentos, yo siempre que puedo digo que para mí esa fue mi mejor temporada, tuve muchos partidos, incluso fui elegido el mejor extranjero.
—¿Qué recuerdas del Maño?
—Un maestro. Siempre atento a los detalles, nos enseñó muchísimo. 
—¿Por qué no volviste a San Martín?
—No se dio la posibilidad. Antes de llegar a la “U” tuve un acercamiento, pero estaban pagando muy poco, y bueno pude haber conversado, pero las cosas no se dieron. 
—Jugaste con Pedro Gallese y Christian Cueva, ¿aún te comunicas con ellos?
—Son buenos chicos, están donde están por su esfuerzo y dedicación. Cuando los veo jugar, me siento alegre porque sé que de alguna forma se les ayudó en su crecimiento.

AMOR Y CAMISETAS

—¿Qué decir de tu paso por México, en Querétaro, el 2012?
—No metí muchos goles, el fútbol allá es más empresa que otra cosa, no respetan procesos ni adaptación. Simplemente si no anotas los 500 goles que te piden, pues no te quedas, y más o menos eso fue lo que me pasó.
—¿Y de tu paso por Universitario?
—Yo feliz de haber jugado ahí. Lamentablemente las cosas no se me dieron como me hubiera gustado, no jugué en la posición en la que usualmente me sentía cómodo. Estaba de moda que los técnicos jugaran con un 4-3-3 y pues mi posición desapareció. Luego llegó el viejo Chale que es un gran profesional y me dio la oportunidad de jugar más retrasado, metí algunos goles, pero creo que me pudo ir mejor.
—El amor te hizo quedar en Perú. ¿Cómo va la vida de casado?
—Sí, y yo agradecido con Perú siempre. Una vez el Maño Ruiz me dijo que uno no es de donde nace sino de donde se hace y eso me pasó a mí. La vida de casado me encanta. Hoy tengo un nombre que cuidar por mi esposa y por mis hijos y me siento feliz porque su familia me aceptó, este país me cobijo y estoy contento de trabajar acá.
—¿Hay algún secreto para sumar tanto tiempo sin ampays de por medio?
—Las relaciones no son fáciles, pero uno siempre tiene que pensar en lo que quiere proyectar.
—¿Cuántos años de casado?
—Doce años de relación, con dos hijos, Tomás de cinco y Camila de siete. Soy un hombre muy afortunado.

SOBRE EL AUTOR:

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