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HOY

Diego Maradona recuerda la pobreza de su familia, su debut y México 86

Maradona, cerca de cumplir 60 años, rescata anécdotas de su carrera. Recuerda también a Uribe, cuando le tiraba patadas voladoras.

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Un libro abierto. Diego Maradona brindó una entrevista a la plataforma AFAPLay y recordó sus inicios en el fútbol, sus vivencias con la selección argentina, así como jornadas épicas vistiendo la camiseta albiceleste, incluido el Mundial México 86, que él ayudó a ganar de manera superlativa.

El hoy entrenador de Gimnasia y Esgrima de La Plata, próximo a cumplir 60 años, inició sus memorias por el partido de su debut en Primera División con el Argentinos Juniors, el 20 de octubre de 1976, cuando aún le faltaba días para cumplir 16 años. El Bicho perdió 1-0, pero ganó en su equipo y para la eternidad a quien muchos llaman el mejor futbolista de cuantos tiene registrado la historia.

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EL PANTALÓN. “Éramos tan pobres que en el partido contra Talleres de Córdoba, que se jugaba en la tarde y había un sol que te rompía, yo llevé el único pantalón que tenía que era de corduroy. Los gauchos usaban el de corduroy en invierno y los otros en verano. Yo le mandé derecho, qué me importaba el calor. Nos encontramos con los jugadores de Argentinos y me miraban el pantalón, pensaban este se equivocó de ropero, ¡qué ropero si no teníamos ni ropero!”.

CANCHA DULCE. “Salir a la cancha era seguir tocando el cielo con las manos. Cuando le dije a mi mamá que iba a debutar se puso a llorar. Y mi viejo, que era el más fuerte de todos, se hacía el que miraba para arriba y se le caían las lágrimas. Mi mamá le dijo ‘llora, pelotudo, ¿no ves que tu hijo va a jugar en Primera?’. Fue hermoso”.

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URIBE. “Antes del Mundial (México 86) jugamos un amistoso contra Argentinos Juniors y no pasamos la mitad de la cancha, éramos malísimos, el calor que hacía, era un horno. Ellos tenían a Julio César Uribe, hacía taquitos, nosotros le metíamos patadas voladoras, él estaba acostumbrado, nosotros no. Le pedimos a Bilardo no jugar el siguiente amistoso en Bogotá y nos fuimos a México. Ahí el grupo se hizo fuerte”.

PASSARELLA. “Passarella se aleja de nosotros. Pero no lo echamos, él se echó solo porque él decía que no se podía jugar con Bilardo teniendo la cabeza en Menotti. Y yo le digo que tenía en la cabeza a Menotti y pude salir campeón del mundo con Bilardo. A mí no me la puede contar”.

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LA CAMISETA AZUL. ¡No teníamos camisetas alternativas (para jugar contra Inglaterra, en cuartos de final). Cuando las trajeron no tenían ni número. Empezaron unas señoras a ponerle los números con brillantina. Entro a la habitación y Pasculli me dice: Eh, ¿dónde estuviste vos?, ¿qué te dio libre a vos solo Bilardo? ¿Por qué?, le digo. ¡Tienes brillantina en la cara! Claro, yo estaba pendiente de las camisetas porque Bilardo me dijo quédate acá porque sino estas señoras no trabajan.

LA MANO DE DIOS. “Valdano no me da el pase a mí, lo anticipa Samsom. Cuando vi que la pelota iba para arriba, digo, no la alcanzo nunca, baja por favor y se me ocurrió una idea: meter la mano y meter la cabeza. Claro, cuando caigo, Shilton no entendía dónde estaba la pelota. Miro así y la pelota está en la red. Empiezo a gritar ‘gol, gol’ y Checho (Batista) me dice ‘pero lo hiciste con la mano’. ¡Cállate y abrázame! Y me empezaron a abrazar todos”.

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ESE DE NEGRO. “Lo visité (a Ali Bennaceur, árbitro tunecino del partido contra Inglaterra) mientras estaba en Dubái. Él me dijo una cosa: los líneas cobraron el gol, no vieron la mano, pero hubo 80 mil personas que tampoco se dieron cuenta. Yo solo no fui el equivocado. Se equivocó toda la cancha”.

EL GOL DEL SIGLO. “Agarro la pelota en la mitad de la cancha. Me voy con la zurda corriéndola y cuando vi a Reid que no puede más, dije: ‘Esta es la mía’. Me sale Butcher y amago. Butcher se va hacia su izquierda. Cuando encaro veo a Burruchaga y Valdano y a Fenwick dudando si marcarlos o impedir que yo fuera de cara al gol. Le amagué a Fenwick y la tiré adelante. Él me puso la mano, pero no me podía parar ni un ferrocarril. Entonces cuando enfrento a Shilton le hago un amague y sigo con la pelota y toco con los tres dedos antes de que Butcher me caiga en el tobillo. Pero la pelota ya estaba flameando en la red”.