
Perú vive días decisivos tras la primera vuelta de las Elecciones Generales 2026. Aunque las denuncias de fraude, pedidos de nulidad y controversias políticas aumentan la incertidumbre, la segunda vuelta presidencial sigue oficialmente convocada para el 7 de junio.
Mientras la ONPE sostiene el cronograma electoral y el JNE revisa recursos clave, millones de peruanos permanecen atentos a si el proceso continuará sin cambios o enfrentará nuevas tensiones legales.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) mantiene en evaluación decenas de actas observadas y pedidos de nulidad presentados tras la primera vuelta, proceso decisivo para confirmar quiénes disputarán la presidencia en el balotaje.
Según lo informado por autoridades electorales, los resultados oficiales presidenciales podrían consolidarse en la quincena de mayo, cuando concluya la revisión legal de expedientes y apelaciones. La estrecha diferencia entre aspirantes al segundo lugar convierte este proceso en uno de los más vigilados del escenario político peruano.
Pese a la controversia, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) no ha modificado el calendario oficial. La legislación peruana establece que, si ningún candidato supera el 50% de votos válidos, debe realizarse una segunda vuelta entre los dos postulantes más votados.
Esto significa que, hasta el momento, el país mantiene como fecha oficial el domingo 7 de junio para regresar a las urnas y elegir al nuevo presidente.
La solicitud de Rafael López Aliaga para convocar elecciones complementarias antes del balotaje fue declarada inviable por el pleno del JNE. Especialistas en derecho constitucional sostienen que esa figura no aplica para elecciones generales, sino únicamente para procesos regionales o municipales.
Con esta decisión, el organismo electoral refuerza la continuidad del proceso bajo el principio de seguridad jurídica y deja claro que, salvo un escenario extraordinario, Perú mantiene su ruta electoral hacia la segunda vuelta.