
En el Perú, la brecha salarial de género supera el 20%, una diferencia que limita la capacidad de ahorro y proyección económica de muchas mujeres. En este contexto y a raíz de San Valentín, la independencia financiera femenina no solo representa un avance en términos de equidad, sino también un elemento que contribuye a relaciones más organizadas y estables.
En febrero de 2026, en un entorno donde el control del gasto y la planificación son cada vez más necesarios, la autonomía económica femenina cobra especial relevancia. Elaine King, autora de “Parejas Felices, Cuentas en Orden”, sostiene que contar con ingresos propios no genera distancia en la relación, sino que ayuda a estructurar mejor las decisiones financieras compartidas.
Según datos del INEI, las mujeres perciben en promedio más de 20% menos ingresos que los hombres. Esta diferencia impacta directamente en su capacidad de ahorrar, invertir y planificar a largo plazo. Para King, reducir esta brecha no solo responde a un criterio de justicia, sino que fortalece la economía del hogar. “El amor no se demuestra gastando más, sino gestionando mejor”, afirma.
Desde su experiencia asesorando a parejas, la especialista identifica prácticas que disminuyen la fricción en temas de dinero. Entre ellas, destaca la importancia de que cada integrante tenga recursos propios sin ocultamientos, establecer acuerdos explícitos sobre qué gastos se comparten y cuáles son individuales, y planificar celebraciones o viajes para evitar endeudamientos posteriores.
Fechas como San Valentín suelen implicar gastos adicionales que, sin previsión, pueden generar presión sobre el presupuesto familiar. En un país donde el consumo de corto plazo sigue teniendo un peso importante en la dinámica económica, anticiparse resulta fundamental.
King enfatiza que las parejas que organizan sus finanzas tienden a discutir menos por dinero y a disfrutar más de sus logros compartidos. “Las parejas con orden financiero discuten menos por dinero y disfrutan más lo que tienen”, subraya. Conversar sobre ingresos, metas y prioridades no debe entenderse como un mecanismo de control, sino como una herramienta de coordinación.
En un escenario de mayores costos de vida y menor margen de ahorro, promover la independencia financiera femenina no solo fortalece la posición individual de las mujeres, sino que también contribuye a construir relaciones más equilibradas y sostenibles, alineadas con la realidad económica del país.
Periodista licenciada de la Universidad Tecnológica del Perú. Más de 5 años de experiencia en redacción SEO y estrategias para redes sociales. Interesada en temas sociales y de entretenimiento. Apasionada por la lectura y música.