
Alfonzo EstradaPiura. La vida tiene giros radicales. Aunque en su momento lo llamaron asesino y lo acusaron de ser un esposo abusivo, ahora la historia es diferente.Al momento que Paul Olórtiga abandonó el penal Río Seco, donde estuvo 74 días la comparsa fue diferente.Sus familiares y gente de a pie gritaban: “Se hizo justicia, Paul es inocente, por fin estás libre”.“ESTOY MUY CONTENTO”Esta vez una tímida sonrisa se dibujaba en el rostro de Olórtiga entre los flashes y un mar de preguntas de periodistas que le impedían abrazar a sus seres queridos a la llegada a su domicilio. Fue su hijo Valentino quien corrió a darle el encuentro. Ambos se fundieron en un abrazo, después estuvo con su pequeña y lloraron de emoción.“Estoy contento con los magistrados porque soy inocente y tengo mi conciencia tranquila”, dijo Olórtiga. “En el penal viví una pesadilla, es difícil estar allí, fue un calvario”, señaló el viudo de Edita Guerrero.Olórtiga luego ingresó a su vivienda agradeciendo a la prensa. El encierro terminó pero seguirá el juicio en libertad.
NUNCA PERDIÓ LA FE
En su tiempo tras las rejas Paul Olórtiga dijo que jamás perdió la fe y oraba todos los días en su celda para reencontrarse con los suyos.“Nunca perdí la fe, todos los días le pedía a Dios que pueda salir de prisión porque soy inocente, soñaba con mis hijos, y ese momento por fin llegó”, dijo Olórtiga.
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