
Por salvar a su hijo de once años de una muerte segura, el comerciante Amado Villa Enríquez (57) se arrojó sobre una granada de guerra, que fue lanzada por un desconocido al interior del restaurante bar karaoke que administra en el centro del Callao.
A las 6:00 pm, hora del ataque, Villa se encontraba con su hijo Brian (11) y su empleada Gina María Justino Fernández (27), en su local Jayarta, ubicado en la avenida 2 de Mayo 859, a una cuadra del Palacio de Justicia. Amado asumió la administración del lugar hace cuatro meses, desde que su hermana María Villa viajó a España. La mujer había sido víctima de amenazas por parte de delincuentes y pandilleros a quienes negaba el ingreso a su local por estar ebrios, drogados y con armas. Pero, esta vez, las cosas llegaron a mayores cuando un desconocido, echado del bar por las mismas causas, lanzó una granada y dejó grave al dueño. El local quedó con paredes agrietadas y lunas rotas.
Tez cobriza y de 30 años
Agentes PNP de Seguridad de Estado asumieron las investigaciones del caso, debido a la presencia de un material de guerra en el hecho de sangre. Testigos del hecho dijeron que la persona que arrojó la granada era de unos 30 años, de tez cobriza y de gorrita deportiva. Escapó en una camioneta con su cómplice. Dos granadas más fueron arrojadas sin consecuencias en la urbanización Villa Norte en Los Olivos y en la calle Membrillos en SMP.
J. E. Guerrero
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