No es Oxapampa ni Tarapoto: la sorprendente selva escondida de SJL que conquista a tiktokers y visitantes
La Selva Escondida, un bosque urbano en San Juan de Lurigancho, destaca por su biodiversidad, fruto del esfuerzo de Esther Rodríguez, quien transformó el terreno árido en un ecosistema vibrante desde 1984.
Únete al canal de Whatsapp de El Popular- Chofer de Hermes salió en libertad: Fiscalía expone primeras conclusiones del caso Gamarra
- Senamhi alerta de intensas lluvias de peligrosa intensidad que azotarán a 12 regiones del Perú desde HOY

En medio de los cerros secos y el paisaje árido de San Juan de Lurigancho, existe un espacio que sorprende a quienes lo visitan. Se trata de “La Selva Escondida”, un bosque urbano que nació gracias a la constancia, el amor por la tierra y la memoria viva de una mujer ayacuchana que nunca se desprendió de sus raíces.
Este lugar verde, lleno de árboles frutales y vida, comenzó a tomar forma en 1984, cuando Esther Rodríguez Huamán, hoy de 85 años, llegó a Lima desde Huanta, Ayacucho, huyendo del terrorismo. Como muchas familias de esa época, buscaba seguridad y una nueva oportunidad para empezar de cero.

LEE TAMBIÉN: ACTUALIZAN link DE HOMBRES INFIELES DE PERÚ y crean portal 'oficial' 'RNI': "REGISTRO NACIONAL DE INFIELES"
¿Cómo nació la Selva Escondida en San Juan de Lurigancho?
Al llegar a la capital, Esther recibió un terreno donado por el entonces alcalde del distrito, Óscar Venegas, en lo que hoy es el Asentamiento Humano Huanta. En aquellos años, el panorama era complicado: no había agua potable y dependían únicamente de camiones cisterna.

Foto: Andina

Foto: Andina

Foto: Andina

Foto: Andina

Foto: Andina

Foto: Andina

Foto: Andina
Aun así, Esther y su esposo decidieron criar animales y sembrar plantas que ella misma había traído desde su tierra natal. Parte del agua destinada al consumo diario se utilizaba para regar los cultivos. Con paciencia y dedicación, ese esfuerzo constante comenzó a transformar el terreno.
Desde mangos hasta pecanas: un bosque en pleno cerro
Las primeras especies que sembró fueron mango, plátano y naranja. Con el paso del tiempo, el espacio se convirtió en un verdadero ecosistema urbano. Hoy, La Selva Escondida alberga árboles y cultivos de durazno, manzana, chirimoya, pera, caña de azúcar, ciruela, coco, café, pecana, limón, entre muchos otros.
Lo que antes era un cerro seco, ahora luce como un bosque vivo que sorprende por su diversidad.
¿Qué animales viven en la Selva Escondida?
El espacio no solo destaca por su vegetación. También conviven chivos, gallinas, gallos, conejos, tortugas, loros y peces. En algún momento tuvieron monos, pero fueron retirados por el Serfor, al tratarse de especies protegidas.
Cada rincón del lugar refleja un equilibrio entre naturaleza y cuidado responsable.
Defender la tierra también fue parte del camino
El crecimiento del espacio no estuvo libre de dificultades. En varias ocasiones, invasores intentaron apropiarse del terreno, levantando chozas dentro de la propiedad. Esther y su familia defendieron el lugar incluso en medio de situaciones violentas. En una de ellas, la mujer fue agredida con una piedra en la pierna, hecho que la llevó a presentar una denuncia en la fiscalía.
El video que cambió la historia
El reconocimiento llegó de manera inesperada. Un youtuber visitó el lugar, grabó un recorrido y lo publicó en internet. El video se difundió rápidamente y, poco después, un canal de televisión realizó un reportaje. Así, La Selva Escondida comenzó a ser conocida por más personas.
Un espacio pensado para el visitante
Tras la difusión, Esther y sus hijos decidieron mejorar el lugar. Invirtieron en senderos de piedra, construyeron un puente colgante, un mirador, un restaurante con vista panorámica, una casa en un árbol e incluso habilitaron hospedaje para quienes desean pasar la noche rodeados de naturaleza.
¿Se puede visitar la Selva Escondida?
Sí. Aunque nunca fue la intención convertir el espacio en un negocio, mantener este terreno de cuatro mil metros cuadrados implica gastos constantes. Por ello, la familia optó por cobrar una entrada simbólica para el mantenimiento y el pago del personal.
Actualmente, el lugar recibe a tiktokers, creadores de contenido y visitantes durante toda la semana. Los domingos y feriados son los días de mayor afluencia, con un promedio de 40 personas.
Gastronomía que se adaptó al público
En un inicio, ofrecían platos típicos ayacuchanos como puca picante y mondongo, pero no tuvieron gran acogida. Muchos visitantes, especialmente de la selva, pedían comida amazónica. Fue así como un joven cocinero les enseñó a preparar juane, tacacho con cecina y otros platos selváticos, que hoy forman parte de la oferta gastronómica.
Datos clave para la visita
- Ubicación: Mz. A, lote 18, Asentamiento Humano Huanta, San Juan de Lurigancho
- Horario: lunes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:30 p.m.
- Entrada general: 6 soles
Más allá de ser un atractivo para visitantes, La Selva Escondida refleja cómo la perseverancia y el vínculo con la tierra pueden transformar un entorno árido en un espacio lleno de vida, cuidado y memoria.
Periodista especializada en actualidad y tendencias. Bachiller en Periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Redactora en Popular. Interesada en temas relacionados con actualidad nacional e internacional, virales en tendencia y más.








