“Me pidió 73 mil soles pero nunca me trajo la mercadería”
Fingían ser las personas más amables del mundo, engatusaban a sus víctimas y luego las estafaban con fuertes sumas de dinero.
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Edgar Gamboa H.Fingían ser las personas más amables del mundo, engatusaban a sus víctimas y luego las estafaban con fuertes sumas de dinero.Así recuerdan los empresarios Eliseo Flores Jara y Cecilia Huamán Trujillo a los esposos Mercedes Emilia Diez Canseco Beggiato y Enrique Agurto Zambrano.Según los comerciantes de licores, fue con esa careta que la hermana del polémico Mauricio Diez Canseco y su cónyuge llegaron a sus locales de la cuadra siete del jirón Puno, en el Cercado de Lima, haciéndose pasar como grandes distribuidores de vino.“A mí me buscó Mercedes. Me ofreció cajas de vino a precios muy cómodos, lo que me hizo dudar. Primero pensé que eran robadas, pero me mostró facturas y me dijo que las vendía más baratas porque las sacaba en cantidad”, afirma Huamán.LE RECOMENDÓ DENTISTAEl trato amable de Mercedes y su puntualidad en las entregas, hizo que entre la comerciante y su distribuidora se estreche un fuerte vínculo de amistad y confianza, al punto que empezaron a frencuentar sus viviendas.“Mercedes me invitó a cenar varias veces. Ella venía a mi tienda y pasábamos horas conversando. Sus hijos jugaban con mis hijos y hasta en una ocasión me recomendó a su dentista”, asegura la negociante estafada.Según Huamán, fue después de este periodo armonioso que Mercedes Diez Canseco sacó a relucir sus verdaderas intenciones. “Un día me pidió que le adelante dinero. Le di 73 mil soles y nunca me trajo la mercadería. Cuando fui a buscarla a su casa, su padre, que está en silla de ruedas, abogó por ella y me pidió que tenga paciencia”, agregó resignada.LE OFRECIÓ ASOCIARSEEl caso de Eliseo Flores fue algo distinto. Como si los esposos se hubieran repartido a sus víctimas, fue Enrique Agurto quien lo buscó y se presentó ante él como un acaudalado empresario, exportador de licores y productos textiles.“Él me dijo que enviaba containers de vino a Venezuela y que eran los sobrantes los que remataba a precios cómodos. Incluso me ofreció asociarnos para abrir una taberna, pero yo siempre desconfié de él. Si no era por su esposa nunca habría caído en su juego. Yo me dejé llevar porque era hermana de Mauricio Diez Canseco”, comentó el agraviado.
ECUATORIANOS ESTAFADOS
Cecilia Huamán afirma que llamó a la pareja a un número telefónico en Ecuador. “Los llamé al hotel donde supuestamente estaban y me enteré de que habían estafado a más gente”, contó.
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