
La falta de acceso al desagüe obliga a miles de familias en Lima a utilizar silos y otros sistemas precarios. Estas prácticas pueden generar riesgos de contaminación del suelo, afectar las condiciones sanitarias de las viviendas atrayendo roedores y plagas, y convertirse en un problema cada vez mayor para la salud pública.
Esta situación es aún más crítica en San Juan de Miraflores, donde el 90% de sus asentamientos humanos no cuenta con servicios de agua ni alcantarillado. Allí se encuentra Villa San Juan, una comunidad que durante 25 años tuvo que recurrir a silos para resolver una necesidad básica. Fundado en el año 2000, el asentamiento está conformado actualmente por 106 familias.

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Frente a esta situación, la asociación Philantropía se unió al trabajo desarrollado por Sanima con un objetivo concreto: completar el saneamiento de las 106 familias de la comunidad y atender a las 15 familias que, como casos sociales extremos, aún no contaban con una solución.
"Estas familias llevan años esperando lo que tú y yo ya damos por hecho. Es muy loco lo que puedes descubrir con el simple ejercicio de detenerte a observar la brecha social que existe en el Perú. Uno no se puede imaginar todo lo que puede conllevar no tener algo tan cotidiano como un sistema de saneamiento. Entender el valor de nuestros privilegios y sumarnos a iniciativas que acorten esa brecha es lo que buscamos en Philantropía. Así que muchas gracias a toda la comunidad PChuJoy, y es que gracias a ustedes podemos hacer este tipo de proyectos que suman para tener un Perú mucho más equitativo", comenta Phillip Chu Joy, director general de Philantropía
Para hacerlo posible, Philantropía impulsó junto con los vecinos la implementación de baños secos, una alternativa de saneamiento que funciona sin conexión a redes de agua ni alcantarillado y cuya instalación puede realizarse en menos de dos horas. De esta manera, su intervención permitió culminar el proceso iniciado por Sanima hace 14 años.
"Durante años, sus habitantes utilizaron silos de aproximadamente 1,5 metros de profundidad. Cuando un pozo se llenaba, debía ser clausurado y reemplazado por otro, en un proceso que podía repetirse cada dos años. Con el crecimiento de las viviendas, encontrar nuevos espacios para excavar se volvió cada vez más complicado y aumentaron los riesgos asociados a esta práctica", sostuvo Alessandra Sotomayor, directora de Philantropía.

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Después de más de 25 años, Villa San Juan se convirtió en la primera comunidad del Perú en alcanzar el denominado silo cero. La experiencia muestra que existen alternativas descentralizadas para atender las necesidades de comunidades que permanecen fuera de las redes convencionales mientras la ciudad empieza a construir la infraestructura pública que tanto necesita para poder tener una población que pueda gozar de sus derechos básicos.
Periodista especializado en espectáculos y temas de coyuntura a nivel nacional e internacional. Graduado en periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Redactor impreso y web en El Popular. Interesado en temas relacionados con espectáculos y sociales.