
Un grupo de 60 vándalos tuvo la osadía ayer de ingresar como Pedro por su casa al estadio de Matute y atacó a los jugadores en represalia por la derrota 4-0 ante Huracán. Además, por el posterior enfrentamiento en las afueras de ese recinto de dos futbolistas íntimos con dos sujetos que les reclamaron por el resultado, y la aparente poca voluntad que mostraron para revertirlo.
La dirigencia del club blanquiazul emitió ayer un comunicado anunciando que entregará a la policía el video en el que se ve a los agresores. También se compromete a respaldar a los jugadores con apoyo legal.
OCURRIÓ ASÍ
El incidente se produjo pasada las 10:00 de la mañana, cuando los jugadores se disponían a ingresar a la cancha para el entrenamiento.
Un grupo de sujetos disfrazados de hinchas, provistos de palos y hasta con un arma de fuego, se apareció en el campo y sin que nadie se los impidiece, llegaron hasta los vestuarios.
Allí encontraron al entrenador Sanguinetti hablando con varios de sus pupilos y, sin muchas palabras de por medio, comenzaron a golpear al defensa Miguel Araujo.
El volante Víctor Cedrón, según una fuente del club, salió en defensa de su compañero, pero le fue peor, pues le cayó un puñete en el pómulo, que le causó un gran hematoma, y otro golpe con un palo cerca de la ceja.
CON ARMA DE FUEGO
No se salvó el DT Sanguinetti, quien habría tratado de hacer ingresar en razón a los vándalos, pero recibió como respuesta un puñete.
Peor le habría ido a “Aladino” Cueva, a quien no solo le habrían golpeado con un fierro, sino también le apuntaron en la cabeza con una pistola.
Otra versión indica que igual suerte corrió el uruguayo Gabriel Costa, pues cuando quiso ponerse a buen recaudo y reclamar por sus compañeros que eran golpeados, también fue agredido y fue amenazado con el arma de fuego.
PIDEN RENUNCIA
Los agresores, se conoce, no solo amenazaron a los jugadores, sino también habrían estado pidiendo la renuncia de la administradora Susana Cuba, a quien le exigen que sancione a los futbolistas por el mal partido contra Huracán, que ha dejado a Alianza al borde de la eliminación de la Copa Libertadores.
SIN DENUNCIA
Hasta ahí llegó la turba, porque en seguida se retiraron, no sin antes volver a lanzar amenzas y pintar las paredes del estadio de Matute con insultos y mensajes intimidatorios contra Araujo, Cueva y Sanguinetti.
Luego, Cedrón abandonó Matute, acompañado de Antonio Landauri, y se dirigió a la comisaría de Radio Patrull con la intención de presentar una denuncia contra los vándalos.
Sin embargo, no ocurrió así, pues el propio representante de Cueva, Raúl Meza, hizo saber que el futbolista recibió un llamado, no dijo de quién, y tuvo que regresar a Matute.
NO PASÓ NADA
¿Qué quiso ocultar la Administración Temporal? Causó sorpresa que no se permitiera el ingreso, en una primera instancia, de la policía al estadio de Matute tras reportarse una llamada al 05 por la agresión a los jugadores por parte de un grupo de vándalos.
“Nos apersonamos pero del interior nos dijeron que no había pasado nada y procedimos a retirarnos con nuestros compañeros”, dijo un efectivo policial al ser consultado por la prensa sobre lo ocurrido en el recinto victoriano.
Recién después de que llegara Francesco Manassero, representante de la Agremiación, para indagar sobre la salud de los jugadores, se notó la presencia de un contigente de uniformados que, de paso, no permitió el acceso de ninguna persona extraña al club.
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