Por: Jorge Ita Gómez
Delia Cabrera Marky, poeta peruana afincada en México, pone de relieve en Sexteto para violín y agua, el poderoso caudal de su sólido y reflexivo discurso poético, manifiesto en sus inquietudes de mujer en lucha por la igualdad social y de género, y acaso en los signos exteriores de la esfera subceleste de la dolorida música del desarraigo, que la abriga y hace soñar lejos de su lar nativo y sus querencias, en rituales de humo y sal llovida: “Parpadeo y apago los relámpagos” para decirle adiós a todo con honda pena.
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Fragmentos
e.
llegan tarjetas postales de una ciudad
que ya no es la tuya
con viejos puentes de madera
que se sostienen solos en el aire
f.
otra dimensión del dolor
rasgaduras con la espina de una rosa
abren grietas de luz amenazante
en el manto brumoso del olvido
g.
cierra el libro de mágicas palabras
oye el rumor indiferente
de la vida que sigue sus cotidianos caminos
a porfía reinventa otra realidad
A ratos iluminada por la bondad del color ámbar del amanecer y sostenida por las buenas maneras de la intensidad de su palabra hace germinar las claves ocultas de su verbo por fragmentos o en su integridad desbordada hasta hacer estallar el poema en guirnaldas de luz y enraizarlo a fuertes lazos de la pasión y su raigambre, gracias a la magia encantatoria de la poesía en la transposición cultista de sus versos, hacia puertas que son espejos para mirarse en ellos.
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Ámbar
Lágrima de sol
gota de luz
suave dolor amarillo
La madera perfuma
con dorado ámbar
sus heridas
El andamiaje riguroso y renovado fervor de su poesía le auguran, por tanto, permanencia en el tiempo como el bambú que resiste sin quebrarse al paso inclemente de la tormenta aun en la más terrible noche borrascosa, en que la frondosa memoria del tiempo hecha agua es entonces el delgado hilo conductor de la linterna de Diógenes o el alcohol que aviva el fuego de la pasión que la alumbra entre canto y canto, en la noche apagada de los astros.
La memoria es el alcohol que aviva el fuego
tus cartas son un vino que me trastorna
y son el único alimento de mi corazón
Miguel Hernández
la memoria es el alcohol que aviva el fuego
seduce mi frente en las alturas de la sed
sobre las estaciones del papel
destila otra vez la fugitiva semblanza
desorbitado monólogo con la ilusión vinculante
con la imagen amorosa
impregnada hasta la médula
recobra incansable las promesas perdidas
madura el sol como una roja manzana
sobre el agua estancada se evapora en reflejos
nada se mueve
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DELIA CABRERA MARKY
Poeta peruana radicada en México, D.F.
Estudió Relaciones Internacionales en la UNAM y poesía en el taller del poeta chiapaneco Juan Bañuelos. Ha participado en cursos y talleres de poesía, en la Casa Octavio Paz, en la Casa Universitaria del Libro y en la Fac. de Filosofía y Letras de la UNAM.
Ha publicado en revistas de literatura, en antologías y libros colectivos de poesía, y participado en diversos Encuentros Nacionales e Internacionales de escritores y poetas. Fue organizadora del Encuentro de Poesía: Mujeres Poetas en la Región de las Flores, de 2007 y de 2008, en la zona lacustre de Xochimilco.
Su poesía ha sido traducida al francés en las antologías: La Poésie Mexicaine (1989) y en el libro colectivo Poésie Mexique-Quebec (2008). Y traducida también al idioma quechua en el libro La Poesía del Encuentro (2011).
En 2014 publica Rituales de Humo en el libro colectivo Cinco Poetas de Latinoamérica. Ha publicado el poemario Sexteto para Violín y Agua.
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