
Santiago. Casi diez días después de sus dos primeras erupciones, el volcán chileno Calbuco registró un tercer “pulso eruptivo”, lanzando una gran columna de ceniza que obligó a las autoridades a evacuar de nuevo a los residentes aledaños al nevado.
A pesar de la alarma que provocó, la erupción de ayer no tendrá la envergadura de los eventos anteriores, aseguró el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).
La explosión alcanzó los tres kilómetros, que está lejos de los 17 kilómetros de altura que registró el 21 de abril pasado en su primera erupción después de 43 años.
El pulso volcánico “comenzará a caer” en las próximas horas, aclaró el director de la institución, Rodrigo Álvarez.
El volcán, de poco más de 2.000 metros de altura, se encuentra desde la semana pasada en una fase eruptiva constante y la ocurrencia del evento no significa que esta vaya a terminar.
Tras la emergencia, efectivos militares y de la policía iniciaron las labores de evacuación de más 6.000 personas desde la zona, principalmente residentes de Ensenada, a 15 kilómetros del macizo.
La autoridad había advertido que el Calbuco seguía activo, por lo que se mantenía la restricción de 20 kilómetros a su alrededor. De todas formas, los habitantes habían sido autorizados a retirar pertenencias de sus viviendas.
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