
Eduardo GuerreroLos tragamonedas, farmacias, restaurantes y pollerías de barrios se han convertido en los elegidos por avezados delincuentes, quienes al conocer las pocas medidas de seguridad en estos locales efectúan sus fechorías. En algunos casos, cuando las víctimas oponen resistencia, los asesinan a balazos.
Ayer, en una pollería de Comas, unos delincuentes asesinaron de tres disparos a su propietario.
“Por qué, por qué no trabajan, malditos. Por qué tuvieron que matarlo”, repetía quebrado en llanto el hijo mayor de Adolfo Zamora Hurtado (41) en la puerta de la pollería que su padre abrió en Comas. Este establecimiento le costó años de ahorro y sacrificio.
El jefe de familia fue ultimado de tres balazos la medianoche del jueves.CUANDO CERRABAN
Fueron tres los hampones que, provistos de pistolas y revólveres, irrumpieron en la pollería El Caporal en la 8 cuadra de la Av. Belaunde. Los malhechores ingresaron al local cuando el hornero de la pollería cerraba la puerta. La víctima se hallaba con tres trabajadores.
Sin embargo, pese a que estaban reducidos, Adolfo Zamora opuso resistencia y forcejeó con uno de los criminales, haciéndole botar la pistola al piso.
El avezado delincuente se recuperó y cogió el arma de nuevo.
Luego le disparó dos balazos en el abdomen al dueño de El Caporal y encima lo golpeó repetidas veces en la cabeza con la cacha del arma. “Ha puesto resistencia al asalto y le han disparado”, indicó Orlando Zamora, hermano del empresario asesinado.
El lugar no contaba con cámaras de seguridad.
EMPEZÓ DESDE ABAJO
Adolfo Zamora vino de su natal Santa Cruz, en Cajamarca, hace 15 años y empezó trabajando desde el puesto más humilde en una conocida pollería. Después juntó su capital hasta que por fin abrió su negocio propio, que le costó la vida. La Divincri-Comas investiga el caso.
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