
Pisco (Antonio García y José Abanto enviados especiales).- Dios no quiso llevárselo para recordarnos que los milagros existen. Y es que el pequeño Gerson Herrera Albiar, de un año y siete meses, es uno de los sobrevivientes del terremoto que sacudió un día como hoy el país y que fue rescatado luego de nueve horas de permanecer sepultado entre los escombros de la iglesia San Clemente en Pisco. El angelito perdió a sus padres y a sus tres hermanas.
Ese fatídico 15 de agosto del 2007, a las 6:45 pm, la muerte extendió su manto sobre decenas de feligreses que asistieron a una misa de honras en el citado recinto religioso. El padre del menor, el vigilante William Herrera Espino (36), cargaba a Gerson sin descuidar a su esposa María Albiar Luján y a sus hijas Fiorella (13), Dayana (11) y Fabiola (3). La familia acudió a la iglesia a una misa de honras de un familiar.
Cuando la tierra empezó a temblar, las paredes del templo San Clemente se vinieron abajo. William Herrera y su familia estaban cerca dal altar mayor.
El padre de familia solo atinó en un último instinto a proteger a su hijo. Horas después, Carlos Palomino, un pisqueño que participaba en las labores de rescate, escuchó los quejidos del padre de Gerson y llegó hasta él.
Después de remover los escombros sacó a Gerson debajo de su progenitor, quien murió apenas su hijo estuvo a salvo. El pequeño se aferró a la vida como un náufrago a un madero. Su corazón latió a toda máquina para vencer a la muerte.
Después de dos días, los abuelos de Gerson lo vieron por televisión y fueron a encontrarlo. Con el dolor encima, lo abrazaron como si acabara de nacer.
Le gusta la cumbia
El pequeño Gerson ahora ya pronuncia sus primeras palabras y parece haber borrado de su mente el drama. Le encanta bailar cumbia y se vuelve loco con los tallarines. Ahora vive con sus abuelos Manuel Albiar Huamán (72) y Mirtha Luján (70), quienes piden ayuda para la manutención del pequeñín.
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