¿Conmovedor o traición a la patria? Se fue de Uganda a Tokio 2020 y se fugó para tener una vida mejor

Julius Ssekitoleko, deportista calificado de Uganda, dejó una carta en la habitación donde se encontraba. “Quiero trabajar en Japón”, dijo.

Deportista olímpico dejó una carta y dijo que quiere buscar una vida mejor en Japón, no piensa regresar a Uganda.

Deportista olímpico dejó una carta y dijo que quiere buscar una vida mejor en Japón, no piensa regresar a Uganda.

Fuente: Internet

Los Juegos Olímpicos siempre llegan con mensajes conmovedores o inspiradores, por lo que Tokio 2020 -pese a su retraso por pandemia- no dejará de serlo. El caso de Julius Sekitoleko es, por decirlo así, el primer testimonio doloroso que registran estos JJ. OO. en la víspera de su inauguración.

El deportista olímpico que representa a la delegación de Uganda se fugó del hotel de concentración, pero dejó un mensaje que ha dado la vuelta al mundo por un tema de superación.

Sekitoleko dejó una nota expresando los motivos que lo llevaron a no retornar a Uganda y, asimismo, contó que compró un boleto de tren para no volver más a su país de origen.

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El Comité Olímpico se percató que Julius Sekitoleko no se encontraba en su cuarto, ya que lo buscaron para que entregue los resultados de su PCR, para descartar contagios de COVID-19, pero no dieron con él y las alarmas se encendieron.

“Trabajar en Japón”, fue el mensaje que dejó el deportista en su habitación. ¿El motivo? No piensa volver a Uganda por las complicaciones para en estar en África Oriental.

Según la agencia de noticias Kyodo, Sekitoleko se fue a escondidas del hotel y no avisó a nadie, y tomó el 'Shinkansen' -tren bala- hasta Nagoya, ubicado a 200 kilómetros. Su paradero es desconocido y pidió que le devuelven sus pertenencias a su esposa.

No es la primera vez que un caso similar al de Julius Sekitoleko sucede en los Juegos Olímpicos, porque en Commonwealth 2018 en Australia, los atletas pidieron asilo al Estado.

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Un detalle importante para entender la decisión de Sekitoleko es que Uganda es uno de los 25 países más pobres del mundo, según FMI, con un ingreso per cápita promedio de 915 dólares anuales. Asimismo, el tercio de la población vive en la indigencia (sobreviven con 1 dólar diario), y es una de las naciones con la tasa de mortalidad más alta en niños.

La situación de Uganda deviene en la pésima educación que reciben los pequeños, ya que solo los ricos pueden darse el privilegio educativo, ya que el costo mensual equivale a cinco meses de arduo trabajo de la población promedio.

Con todo lo manifestado, Julius Sekitoleko vio en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 una oportunidad no de darle una medalla al país que le da la espalda a sus ciudadanos, sino en dar un duro mensaje al ver la devastadora situación que vive él y gran parte de los suyos, por lo que se escapó y no le dará medallas a Uganda, que ha levantado su voz y ha calificado el acto del deportista como una traición a la patria.

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